Desde el pasado 29 de enero la Policía Federal en coordinación con policías estatales han implementado el operativo Escudo Titán en 11 ciudades de ocho estados de la República. De acuerdo a los resultados oficiales publicados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el primer mes de implementación la incidencia delictiva en las ciudades en las que se actuó disminuyó; aunque la organización México Evalúa asegura que en realidad los delitos aumentaron en dicho periodo.

Los primeros resultados oficiales publicados por el Secretariado precisan que entre enero y febrero la incidencia delictiva, es decir, los delitos como homicidios, extorsiones, secuestros, robos, entre otros, disminuyeron 8.84% en su generalidad. La ONG considera que hay “fallas” en esa metodología.

De acuerdo con los datos oficiales, en enero se cometieron 13,418 delitos en los municipios de Los Cabos (BCS), Naucalpan (Edomex), Colima (Colima), Juárez (Chihuahua), Benito Juárez (Quintana Roo), Manzanillo (Colima), Chilpancingo (Guerrero), Tijuana (BC), Acapulco (Guerrero), Ocotlán (Jalisco) y Tecomán (Colima), mientras que para febrero los delitos registrados en los municipios fueron 12,232.

Derivado de ello, el Centro Nacional de Información del Secretariado informó que la incidencia delictiva bajó entre enero y febrero derivado del despliegue del operativo.

México Evalúa argumenta que febrero tuvo menos días que enero y por ende significa que hubo menos delitos contabilizados, si la medición es por día.

La ONG expuso que la forma de calcular si bajaron los delitos, para este caso, es dividiendo el número total de los ilícitos entre los días del mes, lo que arroja como resultado un promedio de 432.84 delitos por día en enero (con 31 días), mientras que para febrero (28 días) se obtiene un promedio de 436.86 ilícitos diarios, es decir, un aumento de 0.9 por ciento.

David Ramírez Garay, coordinador del programa de seguridad de México Evalúa opinó que se debe tener cuidado con las cifras que presentan las autoridades debido, en primera instancia, a que en México no es común que se transparente la metodología con la cual se calculan.

“Si tú no transparentas eso, abres la ventana a que se pueda malinterpretar las cifras (...) siempre hay que tener cuidado con los datos y hay que revisar cómo están construidos porque son la parte fundamental, no sólo para la comunicación política, sino para el diseño de políticas públicas”, refirió en entrevista.

Ramírez aseveró que en temas de seguridad se debe poner atención a dos temas: cómo se generan las estadísticas y cómo se utilizan los datos para hablar de cambios en el comportamiento delictivo.

“En la primera es donde vemos que todavía hay muchas cosas qué arreglar y hay que tomar con cuidado las cifras, se ha avanzado un poco, pero hay mucho qué hacer”.

En este sentido, el especialista refirió que las bases de datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) son las más confiables debido a su transparencia y su rigor metodológico.

“Los mejores datos que tenemos actualmente son los datos que vienen del Inegi, básicamente el Inegi a través de las estadísticas vitales lo que nos reporta y los datos de mejor calidad son las de defunciones por homicidio intencional porque no hay un vínculo forzoso entre lo que reporta el Inegi y el proceso judicial; lo que reporta el Inegi viene de la evaluación de un médico forense, independientemente de cómo vaya a terminar el proceso judicial”.

Pero aclaró que debido a que los datos del Inegi se presentan con un año de desfase debido a “que pasan distintos controles”, no se puede tener el pulso actual de lo que pasa.