En un regreso que muchos creían imposible, el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó por varias décadas, podría volver a tomar el control del gobierno del país. Su candidato, Enrique Peña Nieto, inicia la campaña de 90 días con más de 10 puntos de ventaja en la mayoría de las encuestas sobre Josefina Vázquez Mota, del Partido Acción Nacional. Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, los sigue en tercera posición.

Aunque el PRI perdió la Presidencia en el 2000 después de gobernar con mano de hierro por 71 años, ha conservado su maquinaria política de ocho décadas y dos terceras partes de las 31 gubernaturas de México.

Peña Nieto es el rostro joven de un viejo partido conocido como los dinosaurios , pero se ha rodeado de un equipo de treintañeros para dirigir una controlada campaña que promete poner fin a la violencia del narcotráfico.

Como Gobernador del Estado de México, Peña Nieto operó con muy poca ideología y se enfocó en obras públicas tangibles como nuevas carreteras y hospitales. Los críticos afirman que en su mayoría eran superficiales y algunas incluso ya estaban en curso antes de su toma de posesión.

Sus oponentes se refieren a él como el dinosaurio bebé , con lo que exponen que goza de las bendiciones de una conspiración de los viejos tiempos del PRI formada en la década de 1940, y la que todavía mantiene el dominio sobre el destino del partido.