El asedio del crimen organizado al sector empresarial en Guerrero es constante. A través de mensajes intimidantes o, incluso, mediante secuestros de los mismos empresarios es como las bandas del crimen extorsionan.

Hace casi un mes, la empresa de bebidas Coca Cola Femsa cerró de manera indefinida uno de sus centros de distribución en Ciudad Altamirano, debido a la inseguridad.

“La medida fue tomada anteponiendo la seguridad de más de 160 colaboradores que laboran en el centro de distribución.

“La falta de condiciones necesarias para operar de manera eficiente y segura en esta zona del estado de Guerrero así como la reciente agresión injustificada hacia uno de nuestros colaboradores llevó a la empresa a tomar esta decisión”, precisó la compañía mediante un comunicado el pasado 23 de marzo.

Este caso no es el único. Y es que empresas han cerrado en la entidad, reconoció Armando Zúñiga Salinas, vicepresidente nacional de la Comisión de Seguridad y Justicia de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

“En el estado, ahorita yo no tendría los números (exactos), pero sí puedo mencionar que un mínimo de 30% de los negocios y de las empresas, sobre todo en Acapulco y en varias ciudades de Guerrero, ha cerrado definitivamente, debido a problemas de extorsión y del crimen organizado”, dijo a El Economista.

Las pérdidas derivadas de la delincuencia que padece el sector empresarial en Guerrero son millonarias. La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas 2016, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), precisa que tan sólo durante el 2015 las empresas en Guerrero registraron pérdidas a causa de la delincuencia por un estimado de 1,287 millones de pesos.

Los datos del ejercicio estadístico, el más reciente en su tipo realizado por el Inegi, indican que en el estado 47,208 empresas fueron víctimas de algún delito durante el 2015, de un universo, en aquel entonces, de 134,775 organizaciones desde micro, pequeña, mediana y grande empresas.

Como consecuencia de la delincuencia en el 2015, un estimado de 24.6% de las organizaciones, que fueron objeto de la misma, canceló sus planes de crecimiento sobre su o sus establecimientos; 12.9% dejó de comercializar o hacer negocios con otras empresas; 37.1% redujo horarios de producción o comercialización de sus bienes o servicios, y 17% del o los dueños de las mismas empresas dejó de asistir a su establecimiento, de acuerdo con las estadísticas del Inegi.

UN CARTUCHO Y UNA CARTULINA, LA SEÑAL

En Acapulco —un sector empresarial dedicado en su mayoría a los servicios—, las formas de extorsión se enfocan en generar zozobra y temor entre los empresarios.

“Ellos (el crimen organizado) arriban al lugar, a veces con alguna especie de cartulina chica en donde le pegan de dos a tres cartuchos de balas, por así decirlo, de uso exclusivo, con una pequeña nota y un teléfono a donde ellos (los empresarios) se tienen que comunicar, entonces pues desde ahí se empieza a generar el pánico, el terror para que los empresarios tengan que hablarle a esta persona y tratar de dar una solución al respecto”, relató Jaime Badillo, presidente del centro empresarial en Acapulco de la Coparmex.

Ante este escenario, agregó, 30% de los afiliados de Coparmex de manera local, que son los que han sufrido extorsión, acude a las autoridades a las cuales consideran “confiables” como el Ejército, la Marina y en ocasiones la Policía Federal, ya que las autoridades locales, como las policías municipales, señaló, han sido penetradas por el crimen.

“Por ponerte una estadística, el gobierno anterior al actual y me refiero al municipal tuvo un momento en donde en Acapulco no tuvimos aproximadamente policías municipales por más, menos, ocho a 10 meses y cuando esto sucedió, que encuartelaron básicamente a la policía municipal, Acapulco estadísticamente bajó su ola de violencia hasta en 50% menos; entonces eso habla de que, al no estar las policías municipales en la calle, de alguna forma (las bandas) no podían operar con la misma facilidad”, acotó.

Badillo precisó que Acapulco cuenta con alrededor de 1,200 policías municipales, de los cuales 50% ha reprobado los exámenes de confianza que se les realizan.

La situación se agrava, mencionó el empresario, ya que “en un periodo de tres años” ha habido entre dos y tres acercamientos solamente con las autoridades municipales pues muchas de las pactadas han sido canceladas por las propias autoridades.

“Yo creo o yo siento que no quieren que el sector productivo esté enterado o definitivamente levante la voz como debería hacerlo ante sus autoridades”, enfatizó.

Sobre los grupos que lideran las extorsiones de empresarios, Badillo afirmó que lo que se ha mostrado es una descomposición del mismo crimen organizado, ya que corporaciones como la Policía Federal le han referido a la Coparmex local que, en el municipio de Acapulco, actúan hasta 14 cárteles.

“Ya no es como la historia lo menciona, es decir, ya no hay dos o tres, hoy en día ya son células que, de alguna forma, quizá sean menos en el número de personas, pero ya se incrementan y se denominan ciertos nombres de los cuales, según ellos, tienen divididas las zonas y es así como ellos operan”, dijo.

Sobre los secuestros, relató Badillo, los afiliados de la Coparmex no han sido afectados; sin embargo, aquellos empresarios que no están afiliados a alguna organización son los más vulnerables a este tipo de delitos.

El empresario guerrerense mencionó que el Ejército es con la autoridad con la que se colabora de manera más directa, quien “le da seguimiento” a los delitos y, por lo cual, dice, merece todo el reconocimiento.

MANTENERSE SEGUROS

El vicepresidente de seguridad y justicia de Coparmex a nivel nacional, Zúñiga Salinas, precisó que las empresas invierten, en la actualidad, a nivel nacional entre “5 y 10% (de sus ganancias) en su operación para resguardar la parte de seguridad, ya sea en sus instalaciones (o) en la parte de tránsito, que ahí hay también un grave problema de robo en carretera”.

En este sentido, Badillo indicó que en los últimos años ha aumentado la inversión que dedican las empresas a mecanismos de seguridad de sus propias instalaciones en Acapulco.

“Lo que tú no tenías presupuestado en tu empresa, pues hoy en día tiene que figurar en tus presupuestos, es decir, a lo mejor comprar cámaras de circuito cerrado (...) contratar guardias de seguridad, escoltas”, explicó.