El Papa Francisco vendrá a México para encontrarse con el pueblo mexicano y emitir un mensaje, no hará política, indicó el nuncio apostólico de México, Christophe Pierre.

Al cierre de su visita la cual correrá del 12 al 17 de febrero , el jefe del Estado Vaticano se dirigirá a las víctimas de violencia y a los migrantes que transitan territorio nacional.

En conferencia de prensa, celebrada en la ciudad de México, el nuncio apostólico aclaró que la visita del papa no tiene la pretensión de resolver los problemas de México: Nuestra responsabilidad de todos los ciudadanos es hacer un país mejor .

Él está enterado de lo que está pasando en México. No viene para resolver, no viene como juez. Viene para encontrar, para compartir, para consolar , refirió.

El nuncio apostólico de México enfatizo que la visita de Francisco es sólo una visita pastoral. También indico que ciertamente no sé qué es lo que les va a decir el papa, es un encuentro y no está todo fabricado antes. Particularmente con este papa latinoamericano, que es capaz de improvisar porque conoce el lenguaje de la gente y él está familiarizado con lo que está pasando , concluyó.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, en voz de Eugenio Lira, informó que el papa Francisco ofrecerá misas en el Distrito Federal, Estado de México, Chiapas, Morelia y Chihuahua. Además, contempla acercamientos con los distintos sectores, como la sociedad civil, empresarios, patrones, jóvenes y representantes indígenas.

En cuestiones logísticas, el Episcopado Mexicano precisó que la seguridad estará a cargo del Estado Mayor Presidencial, bajo el mando del general Gumaro Cabrera.

Con relación al primer acercamiento con los fieles, éste será a la llegada del jefe del Estado Vaticano durante el trayecto entre el hangar presidencial a la Nunciatura Apostólica de México, el cual realizará a través del papamóvil.

El 13 de febrero, tras la bienvenida oficial en Palacio Nacional, el papa tendrá un trayecto alrededor del Zócalo para saludar a los creyentes y dirigirse a la misa en la Basílica de Guadalupe.

ana.langner@eleconomista.mx