Cerramos este ejercicio de medición de campañas en Internet. Hay varias lecciones. En primer lugar, creemos que el 2010 inaugura en México el uso inevitable de redes sociales como canales alternativos de comunicación política, posicionamiento en asuntos y, por supuesto, campañas negativas.

En segundo lugar, identificamos aún un contraste entre el uso por parte de candidatos de partidos en el poder, respecto de opositores; mientras los primeros tienden a ser más cautos y vagos, los segundos interactúan más intensamente con otros usuarios y son blanco, también, de más ataques.

La última semana no fue la excepción. Únicamente en Oaxaca y Veracruz, el candidato del partido en el poder concluyó a la cabeza en popularidad global en Internet; esto es, en cuatro de los seis estados evaluados, un candidato de oposición obtuvo un puntaje más alto. Asimismo, los candidatos opositores fueron objeto de mayores ataques en línea; una tendencia clara en los casos de Oaxaca, Veracruz, Hidalgo y Sinaloa; donde Gabino Cué, Xóchitl Gálvez y Mario López sufrieron los embates tanto en YouTube como en Twitter.

Popularómetro

Hay cosas que no cambian. Javier Duarte (PRI, Veracruz) cierra como estaba durante las últimas cuatro semanas: a la cabeza de todos. Con 6.2 puntos, el priísta concluyó como el candidato más popular en Internet. Curiosamente, la única variable incluida en el indicador en la que Duarte ocupa el primer puesto fue el número de resultados de búsquedas semanales en Google, pero obtiene buenos resultados en las demás: es el segundo en influencia en Twitter (después de Xóchitl Gálvez, opositora en Hidalgo)); el tercero en nuevos seguidores en la misma red (después de Eviel Pérez y Francisco Olvera, priístas de Oaxaca e Hidalgo, respectivamente); es el segundo con más seguidores en Twitter (detrás de Xóchitl); y, el segundo con más amigos/fans en Facebook (después de su contrincante opositor, Dante Delgado).

El promedio de seguidores en Twitter fue de 2,780; un número relativamente bajo para una campaña política activa, aunque los candidatos no priístas acumularon más seguidores (2,992) que los del PRI (2,496). Los priístas también tienen un número menor de amigos/fans en Facebook (18,608), aunque ahí la distancia es menor respecto a los que no son del PRI (19,570).

En donde los candidatos del tricolor claramente llevan ventaja es en los resultados de artículos en google, con 69,767 semanales, respecto de 54,750 de contendientes de otros partidos.

Conflicto

Pero si los no tricolores llevan ventaja en popularidad… en ataques son inalcanzables. De los 37 videos negativos subidos a YouTube en la última semana se dirigieron contra candidatos no priístas, 75.68 por ciento. Y Twitter no se queda atrás; de los comentarios negativos, apenas 40% se dirigieron a contendientes del PRI, contra 60% de opositores Ahora bien, ahí Miguel Ángel Yunes casi los monopoliza, en su contra se emitieron 31% del total de menciones negativas en Twitter: por cada tuit enviado por el panista, recibió 24.

Así, Veracruz cierra como el estado de mayor conflictividad en línea con 5.61 puntos; seguido muy de lejos por Oaxaca (5.07) e Hidalgo (5.03). En contraste, Zacatecas se mantuvo como el estado con un uso negativo más bajo de la red, con un puntaje de apenas 3.69, reflejo de un uso muy intermitente del Internet por parte de los candidatos.

Gasto

En las ocho semanas monitoreadas, pudimos estimar que los candidatos de los seis procesos seguidos se gastaron 214 millones de pesos en eventos de campaña. Por supuesto, esto se reduce a eventos físicos de campaña y no incluye gastos como publicidad y tiempo aire en medios. Por mucho el candidato de mayor erogación fue Javier Duarte con casi 47 millones de pesos (apenas 5 millones de pesos abajo del límite de gasto de campaña establecido por el IEV). Le sigue el también priísta, Javier Zavala en Puebla, con $34 millones, ($27 millones por debajo de su límite).

Como lo hemos aclarado semana con semana, esta suma refleja una estimación basada en los insumos usados y entregados en eventos de campaña, cotizados con proveedores locales; en ese sentido, una cifra baja puede reflejar poco gasto o bien, poca información sobre sus eventos por parte de un candidato.

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