Las adversidades relacionadas con el desplazamiento, la desventaja socioeconómica, las barreras del idioma y la conformación de una nueva identidad implican un acceso desigual a la educación para los inmigrantes de los 35 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En “The Resilience of Students with an Immigrant Background: Factors that Shape Well-being”, la organización indica que los menores migrantes también son más propensos a ser víctimas de intimidación y el trato injusto de profesores, lo que incide en el rendimiento académico y su bienestar en general.

El documento plantea que unos 4.8 millones de migrantes llegaron a los países de la OCDE en el 2015,  un crecimiento de 10% con respecto al año previo, esto ha tenido un efecto en cómo se componen las aulas.

En particular, México es uno de los países donde la resiliencia de los estudiantes inmigrantes (la capacidad de enfrentar con éxito experiencias académicas negativas) es de las más bajas, el componente académico y los resultados de la prueba PISA dan cuenta de ello.

A la par, en la mayoría de los países, los estudiantes inmigrantes expresaron una mayor motivación para la escuela que los estudiantes nativos, pero en México e Israel esta tendencia se revierte, según da cuenta el reporte.