La irrupción de las tecnologías de la información permitió que las demandas de las mujeres adquirieran una narrativa colectiva, destacó la especialista en temas de género y comunicación Claudia Pedraza.

De acuerdo con Pedraza, ese tipo de narrativa ocurrió por manifestaciones principalmente motivadas por el incremento de feminicidios como los ocurridos en Ciudad Juárez, y casos emblemáticos como Jaqueline Rubio.

Expuso que particularmente desde 2016, una serie de casos aislados que generaban movilizaciones, se comenzaron a conectar principalmente gracias al uso de las redes sociales.

Fue a través del hashtag #MiPrimerAcoso como se convocó a una manifestación para el 24 de abril de 2016, en varias ciudades del país, bajo el lema “Vivas nos queremos”, lo que se conoció como “la primavera violeta” en referencia a los colores que portaban las manifestantes.

En prácticamente todos los países se han logrado articular movilizaciones gracias a las tecnologías de la información y comunicación que no solo convocan a manifestaciones a través de un hashtag, como #MareaVerde, #SiMeMatan, #MeToo, sino que además han permitido que se divulgue información o expresiones de manifestación como performance o incluso documentar las violencias, consideró la especialista en temas de género y comunicación.

Para Pedraza, la mayoría de las tecnologías las usan principalmente las mujeres jóvenes estudiantes, lo que ha contribuido a la visibilidad de los problemas sociales que padecen. Una prueba de ello es que entre 2007 y 2017 se tienen registradas en México al menos 120 manifestaciones, pero si se revisan los periódicos y en general los medios de comunicación tradicionales en ese periodo poco hablaban de esas movilizaciones, agregó.

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kg