Ninguna india se había atrevido a levantar la voz , le dijo un policía a Alberta Alcántara y Teresa González el día que las arrestaron en agosto del 2006. Así narraron su experiencia las indígenas otomíes, que aún libres tienen miedo de cualquier represalia.

En rueda de prensa, que ofrecieron en compañía del director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, Luis Arriaga, y del titular de Amnistía Internacional en México, Alberto Herrera, las ñañus exigieron una disculpa pública por parte de las autoridades por los 3 años y 8 meses que injustamente se les mantuvo detenidas.

Asimismo, los abogados que las apoyaron adelantaron que buscarán la reparación del daño moral y una compensación con base en la Ley Federal de Responsabilidad Patrimonial.

Nos detuvieron con engaños. Fueron a mi casa varias veces y preguntaron por mi para la venta de unos terrenos (…) cuando les di la mano para saludar ya no me la soltaron.

Me metieron al coche y me agacharon la cabeza debajo de los asientos , relató Teresa mientras sostenía en brazos a su hija de 10 meses Jazmín, y acompañada por su esposo Gabriel.

Al cuestionarlas si creían en la justicia en México, explicaron que para ellas se había logrado gracias a dichas organizaciones y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero recordaron que no son las únicas que estaban encerradas injustamente.

Ojalá que nuestro caso sirva para que muchas de nuestras compañeras, y no nada más en el Cereso femenil de San José el Alto, sino en todos los demás que se encuentran injustamente encarcelados por un delito que no cometieron, pero hay mucha gente inocente…que somos pobres, humildes que no tenemos dinero para pagar y somos los que estamos pagando los delitos y luego pues ni es cierto , expresó.

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