Felipe Calderón gana en el cuerpo a cuerpo. En sus discursos oficiales se le ve rígido, pero las pocas veces que baja a la arena a explicar su política se muestra elocuente y con ganas de convencer.

En entrevista con el periodista Pablo Ordaz para el diario español El País, el Presidente de México habló sobre la guerra desplegada contra el narcotráfico y el crimen organizado.

¿Cómo explica que, a pesar de la guerra contra el crimen organizado, el narcotráfico siga teniendo tanta fuerza?

Si hubiéramos enfrentado antes a las mafias, cuando el problema empezó a surgir, ya lo habríamos resuelto. Pero se le dejó crecer con un falso concepto de tolerancia, de arreglos implícitos -como algunos asesores del presidente Vicente Fox han sugerido- y precisamente por abrirles la puerta y dejarlos entrar a diversas zonas y territorios del país se apoderaron de buena parte de su estructura social, e incluso institucional. Además, desde que en 2004 desaparece en EE UU la prohibición de venta de armas de asalto, creció de manera muy importante el poder bélico de los carteles. Lo cual lleva a mayor poder de confrontación con otros carteles y con las autoridades. Nosotros hemos decomisado en tres años algo así como 75.000 armas, de los cuales más de 40.000 son rifles de asalto, unas 5.000 granadas, ocho millones de cartuchos, lanzamisiles, un arsenal capaz de armar a un Ejército.

Cuando inició su guerra contra el crimen, ¿sospechaba que tenía tanto poder?

No había una idea precisa de las dimensiones, pero sí había una certeza de la peligrosidad y de la imperiosa necesidad de cortar esa ola expansiva. El cáncer estaba ahí y, a medida que lo hemos enfrentado, hemos visto la dimensión que tiene. Ese proceso se vio en otros países, sólo que en Colombia se llevó muchísimo tiempo e igualmente generó una gran cantidad de muertos. Pero no se puede medir el éxito o el fracaso por el sólo número de muertes. El número de muertes lo que refleja es la intensidad del problema.

¿Y hay una fecha para terminar esta guerra?

Para mí va a ser una batalla muy larga y muy cruenta. Va a implicar mucho tiempo, mucho dinero y, por desgracia, va a implicar, muchas vidas humanas. Pero es una batalla que hay que librar y que unidos vamos a ganar.

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