El caso de Emilio Lozoya Austin es una rama más de la trama de Odebrecht. Así lo define el periodista Raúl Olmos, quien ha seguido de cerca las indagatorias sobre los presuntos sobornos realizados por la compañía de origen brasileño, de los cuales habría sido beneficiario el exdirector de Pemex, detenido en España, y por los cuales le persigue la Fiscalía General de la República (FGR).

“Yo creo que esta detención pone a prueba a la fiscalía; la pone a prueba porque ahí se va a ver si hay la voluntad de realizar una investigación a fondo (...) Lo deseable es que en México se replicara lo ocurrido en otros países, que de una detención se derivara el procesamiento de más personajes, de más políticos. Eso se vio en Brasil, se vio en Perú, en Ecuador, es decir, no se trataba de personajes aislados sino se trataba de redes de complicidad en donde un personaje lleva a otro”, dijo el periodista.

Olmos indicó en entrevista que la trama de corrupción con la que se vincula a Lozoya viene desde el 2009, cuando se detectaron las primeras transferencias de dinero inmiscuidas en sobornos hacia una empresa fantasma en Veracruz y que provenían de Odebrecht.

“También involucró al estado de Michoacán, donde está probado que el departamento de sobornos (de Odebrecht) aportó recursos a un funcionario que tenía que ver con la administración de una presa que se construyó en el estado.

“También tiene que ver con la planta de Etileno XXI construida en el estado de Veracruz que fue negociada en condiciones muy desfavorables durante el gobierno de Felipe Calderón”, mencionó.

Como parte de las investigaciones sobre Lozoya se deben escudriñar los periodos presidenciales desde Vicente Fox Quesada hasta la actualidad, especialmente el de Enrique Peña Nieto, con quien, dijo Olmos, Marcelo Odebrecht, director de la empresa brasileña para América Latina, se reunió en al menos cuatro momentos que se ubican entre los lapsos que posicionan a Peña Nieto como gobernador del Estado de México, cuando era candidato a la Presidencia y ya como presidente de la República en funciones.

“Esta serie de reuniones, de las que pudimos conocer gracias a una serie de correos encriptados a los cuales tuvimos acceso, son elementos de los cuales debería dar una explicación el expresidente (Enrique Peña Nieto) sobre qué tipo de negociaciones se hicieron porque, además, algunas de la reuniones se hicieron casi a la par de los momentos en los que Odebrecht empezaba a transferir sobornos en los que está ligado Emilio Lozoya”.

De acuerdo con Olmos, integrante de Mexicanos contra la Corrupción, la FGR mantiene investigaciones por lavado de dinero, asociación delictuosa y cohecho, delitos a través de los cuales Lozoya Austin se habría beneficiado de unos 12.5 millones de dólares.

“Está asentado en las dos carpetas de investigación de la fiscalía, son 12.5 millones de dólares, 9.1 millones más o menos son de Odebrecht y el resto son de Altos Hornos de México; es el monto digamos por el que se está acusando”, aseveró.

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