“El principal problema del país es la desigualdad”, dijo Ricardo Raphael en la presentación del informe Desigualdades en México 2018, realizado por investigadores de El Colegio de México (Colmex). “El segundo mayor problema del país es la desigualdad”, remató Raphael, para poner en relieve la importancia del informe de El Colmex.

Este informe aporta una perspectiva inédita en la discusión de la desigualdad en México. Pasa de tratar el tema como “desigualdad” y lo conceptualiza desde las “desigualdades”, al analizar las desventajas sistémicas a las que se enfrentan en el transcurso de su vida las personas en México. El informe analiza el “caracter relacional de estas desventajas, la interseccionalidad entre sus diferentes dimensiones, su acumulación durante el ciclo de vida y, finalmente, los nuevos desafíos para la igualdad”, según se puede leer en la presentación.

Uno de los hallazgos más alarmantes es que la brecha en los salarios entre el grupo de mayor educación y el de menos escolaridad se ha cerrado a la baja; esto es, que el grupo de altos estudios percibe sueldos más bajos que se asemejan cada vez más a los montos percibidos por los grupos de estudios menores. El fenómeno de cierre de brechas a la baja también se da en la educación, ámbito en el que los resultados de los escolares de menores ingresos y de mayores ingresos se igualan a la baja en las métricas de desempeño escolar.

La población de retorno, es decir, los migrantes que vuelven al país, también se ven afectados por la disminución de las ventajas que presentaron en algún momento. Según el estudio, los migrantes que volvían al país y se insertaban en el campo laboral, en años anteriores tenían mejores sueldos que quienes se mantenían en el país. A partir de 2015, la población de retorno perdió esta ventaja, y por primera vez presenta sueldos menores que la población que se mantuvo trabajando en el país.

Desigualdades en México 2018 analiza la manera en que se acumulan e interactúan las desventajas en el curso de vida de las personas en México. Se presenta un análisis actual y retrospectivo, a partir de 2000, con la intención de enriquecer el debate y la agenda pública en la coyuntura electoral de 2018.

El mito de la meritocracia

Estefanía Vela, responsable del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Programa de Derecho a la Salud del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), dijo que este trabajo pone en cuestión los lugares comunes de que “cada uno forja su destino”, así como el de que somos una sociedad regida por la meritocracia, y en su lugar exhibe que el nacer en un entorno de pobreza y desigualdad destina a mantenerse en esta situación. Acorde con el enfoque aportado por el informe del Colmex, Vela puntualizó que no se debe hablar de “desigualdad”, sino de “las desigualdades”, mismas que se entrecruzan y acumulan en las vidas de las personas.

Sergio Aguayo, periodista y académico de El Colmex, celebró este informe por su enfoque que no sólo modifica el entendimiento de la desigualdad en el país, sino también porque aporta perspectivas distintas a las usuales de algunos problemas actuales. Ejemplificó su afirmación con la coyuntura electoral actual. “Que un candidato antisistema —aludiendo a Andrés Manuel López Obrador— tenga 50% de la intención de voto se puede entender por el enfoque que aporta este informe”, dijo Aguayo, pues analizando este hecho a la luz de esta investigación se explica el enojo y castigo del que se dice existe entre quienes votarán contra el actual gobierno y los que le precedieron de extracción panista, periodo en el que las desigualdades se han multiplicado y acrecentado.

Aguayo lamentó además la pobreza intelectual con la que los partidos han abordado el problema de la desigualdad expuesta por el informe en su apartado “Las desigualdades en la agenda electoral”. “Ante la flojera intelectual de los políticos y la insensibilidad de los poderes económicos”, será necesario un trabajo de convencimiento intelectual mayor por parte de los responsables del informe para que éste incida en las soluciones y políticas públicas encaminadas a combatir el problema de la desigualdad en el país, sentenció el académico.

Ricardo Raphael, autor del libro Mirreynato, un amplio estudio sobre la desigualdad en México, aseguró que la desigualdad no es lo mismo que la pobreza, una de las premisas del informe, y dijo que hasta ahora los programas sociales de combate a la pobreza —empleados por funcionarios con la convicción de que solucionarán la desigualdad también— no han disminuído ni los índices de pobreza ni los de desigualdad. Explicó que con lo aportado por el informe del Colmex se puede distinguir entre los problemas de pobreza y los de las desigualdades, para entonces diseñar políticas públicas efectivas contra éstos flagelos sociales.

Raphael recordó los trabajos de Angus Deaton, premio Nobel de economía 2015, sobre pobreza y desigualdad, para señalar el hecho de que la desigualdad no tienen sólo víctimas, sino también existen quienes se benefician de ella. Como ejemplo, citó la carta del dueño de Grupo México, Germán Larrea, en la que llama a no votar por Andrés Manuel López Obrador, toda ves que, en opinión de Raphael, el empresario ve amenzado el sistema de desigualdad que le llevó a amasar la segunda mayor fortuna en México.

Sobre la preeminencia de la desigualdad sobre otros problemas acuciantes de México, Raphael señaló como ejemplo que problemas como la corrupción y la pobreza derivan del problema sistémico de las desigualdades. “La corrupción no genera desigualdad, sino al revés: la desigualdad genera corrupción”, puntualizó el intelectual.

Gabriela Ramos, directora general de la OCDE, enfatizó la relevancia del informe al calificarlo de “estudio útil” durante su intervención en la presentación. No obstante, pidió a los realizadores profundizar en una siguiente edición en cuáles son las políticas públicas que han propiciado la desigualdad en México. Aconsejó también ahondar en el tema de cómo ha incidido el modelo económico implementado en el país en el crecimiento de las desigualdaes.

Para elaborar el informe, coordinado por Melina Altamirano y Laura Flamand, se recurrió a un equipo multidisciplinario que aportaron perspectivas complementarias al enfoque económico, enfoque que ha dominado los estudios de desigualdad hasta ahora.

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