Un juez de Nueva York negó el lunes el pedido del excapo mexicano del narcotráfico Joaquín "El Chapo" Guzmán para ejercitarse al aire libre y comprar tapones de oídos y agua embotellada en la cárcel.

El Chapo, declarado culpable de traficar cientos de toneladas de drogas a Estados Unidos y detenido en aislamiento casi total desde hace 27 meses en una cárcel de máxima seguridad de Manhattan, había pedido a comienzos de mayo al juez federal de Brooklyn Brian Cogan que mejorase sus condiciones de encarcelamiento.

Pero el juez, que dictará su sentencia el 25 de junio, rechazó todos sus pedidos.

Para Cogan, debido a su historial de dos espectaculares fugas de prisiones mexicanas hay "preocupaciones de seguridad muy reales" de que el Chapo intente un nuevo escape, y por eso le negó todo ejercicio en el exterior y acceder a la zona donde está el resto de los presos.

El Chapo está encerrado en una celda de tres por cinco metros sin ventana, con la luz encendida las 24 horas, lo cual le ha provocado "serios problemas de privación de sueño", según su abogada Mariel Colón Miró.

Solo puede hacer bicicleta fija durante una hora de lunes a viernes en otra celda y no puede ejercitarse los fines de semana.

El pedido del agua embotellada porque no le gusta el agua del grifo y ésta sale a veces con moho fue denegado por "irrelevante" por el juez. Desde abril, el gobierno estadounidense asegura que el Chapo recibe seis botellas de agua por semana.

Finalmente, el pedido de los tapones para los oídos para aliviar el dolor fue rechazado también por "ilógico". La abogada del capo había contado al juez que el Chapo se fabricaba sus propios tapones caseros con papel higiénico.

En su pedido el Chapo argumenta que incluso durante su juicio no pudo colocarse auriculares para escuchar la traducción debido al dolor, "pero si los auriculares exacerbaban su mal en los oídos (...) no veo cómo utilizar tapones en los oídos ayudará ahora", reflexionó el juez.

Cogan recuerda que en la cárcel donde está alojado ningún preso tiene permitido usar tapones por razones de seguridad (no escucharían a los guardias en una emergencia, o los usarían para ignorar a los guardias).

Tras un mediático proceso de tres meses en la corte de Brooklyn, el exjefe del cártel de Sinaloa fue declarado culpable el 12 de febrero de exportar toneladas de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana a Estados Unidos, por lo cual podría ser sentenciado a cadena perpetua.

Sus abogados anunciaron que apelarán el veredicto tras la sentencia y también piden un nuevo juicio, alegando que algunos miembros del jurado siguieron la cobertura del primer proceso en los medios y por ende violaron las órdenes del juez.

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