Lima.- Los gobiernos de Latinoamérica deben combatir una creciente delincuencia vinculada principalmente al narcotráfico, pero garantizando que sus fuerzas de seguridad respeten los derechos humanos, dijo el jueves Amnistía Internacional (AI).

El grupo de derechos humanos destacó que México -donde una cruzada frontal del Gobierno del presidente Felipe Calderón contra los cárteles de la droga ha dejado unos 38.000 muertos desde el 2006- sufre de homicidios ilegítimos, desapariciones forzadas y torturas a manos del Ejército.

En ese país, "miles de personas fueron secuestradas y asesinadas por bandas de delincuentes. Las fuerzas policiales y militares desplegadas para combatir a las bandas fueron responsables de violaciones graves de derechos humanos", dijo AI en su informe anual.

La violencia de los cárteles mexicanos también se ha propagado con fuerza a Centroamérica, mayormente a Guatemala y El Salvador, donde reclutan a las temibles pandillas juveniles conocidas como "maras".

"Los residentes de zonas urbanas pobres -concretamente en ciertas partes de México, Centroamérica, Brasil y el Caribe- seguían atrapadas entre la violencia de las bandas organizadas de delincuentes y los abusos contra los derechos humanos perpetrados por las fuerzas de seguridad", agregó AI.

En su informe, que coincide con el 50 aniversario de Amnistía, la organización estima que a lo largo de todos estos años se registraron avances en materia de reconocimiento de los derechos humanos prácticamente en toda la región.

"Ha habido muchos cambios, muchos de ellos positivos, y en la mayoría de países hay un compromiso con la protección de los derechos humanos, al menos en la legislación y en la retórica de los gobiernos", estimó Susan Lee.

La especialista de Amnistía señaló sin embargo que, a veces, "por más que los derechos sean respetados por ley, en la práctica es muy diferente, especialmente en lo que se refiere a las poblaciones más marginales", agregó.

Para Amnistía, Colombia y México son las dos grandes "excepciones" en la tendencia a la mejoría, el primero por el impacto todavía "muy crítico" del conflicto armado interno sobre los derechos humanos, y el segundo por las consecuencias del crimen organizado.

En México, "el despliegue del ejército para combatir la delincuencia organizada dio lugar a numerosos informes de violaciones graves de derechos humanos, incluidos homicidios ilegales, desapariciones forzadas, torturas y detenciones arbitrarias", señala el informe.

VIOLACIONES A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Otros temas de preocupación para Amnistía en Latinoamérica, la "región con más desigualdades del mundo", a lo largo de 2010, fueron las violaciones de la libertad de expresión, y las trabas al acceso a la información.

Trece profesionales de los medios de comunicación murieron en la región en 2010, más de la mitad en México, mientras que en países como Venezuela o República Dominicana hubo restricciones contra medios de comunicación, en otros como Cuba contra otros las personas que utilizan internet para informar.

"Lo que todos tienen en común es que, con los defensores de los derechos humanos que también son blanco de mucha hostilidad, es que es la gente que está velando por los derechos de los más vulnerables", estimó Lee, quien dice ver en ello "un esfuerzo" para privar a estos últimos de informarse sobre "sus derechos y la manera de hacerlos respetar".

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