En un clima de cruda violencia regional registrada por las Naciones Unidas, que obliga a centroamericanos a huir de un lugar a otro, la política migratoria mexicana no ha logrado emparejarse con las necesidades de estas personas víctimas de desplazamientos, según da cuenta una serie de estudios realizados por organizaciones defensoras de derechos humanos.

Recientemente, el embajador de Buena Voluntad de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Osvaldo Laport, visitó Honduras, Guatemala y el sur de México, para ofrecer apoyo a los refugiados y solicitantes de asilo de los países del Triángulo Norte de Centroamérica.

No sólo la violencia día está concentrada en Medio Oriente. Al gran número de refugiados sirios hay que sumar a estos hombres, mujeres, niños, familias enteras que a diario huyen de los países del Triángulo Norte por la violencia causada principalmente por el accionar del crimen organizado trasnacional. Una cruda violencia que no deja otra opción más que la de huir de un día al otro, dejando todo atrás y empezando una nueva vida con nada , concluyó Laport.

Un informe reciente de la ACNUR, Mujeres en fuga , advierte sobre el riesgo de una crisis de protección y una crisis inminente de refugiados en el continente americano. Mientras algunas mujeres centroamericanas huyen hacia EU, muchas otras escapan a países vecinos en Centroamérica, donde las solicitudes de asilo han aumentado 13 veces con respecto al 2008.

En tanto, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus iniciales en inglés) informa que el aumento de las detenciones y la rápida deportación de los migrantes no han ido acompañadas de una mayor capacidad para identificar a aquellos que necesitan protección.

En su más reciente informe sobre migración en la frontera sur mexicana, WOLA registra que entre julio del 2014 y junio del 2015, el número de migrantes centroamericanos detenidos por el gobierno mexicano aumentó 71% comparado con el mismo periodo el año anterior, previo al lanzamiento del Programa Frontera Sur en julio del 2014.

El Programa Frontera Sur aumentó moderadamente la presencia de agentes de migración y de las fuerzas de seguridad, entre otros, del Instituto Nacional de Migración, la Policía Federal y la Gendarmería. En las líneas ferroviarias, las empresas han comenzado a emplear a más personal de seguridad privada para vigilar los trenes y las vías.

El derecho mexicano tiene una definición amplia de refugiado que podría incluir un porcentaje significativo de las personas que huyen de la violencia en Centroamérica; sin embargo, pocas son reconocidas como tales. En el 2014 y durante los primeros siete meses del 2015, México sólo otorgó la condición de refugiado a aproximadamente 21% de las solicitudes recibidas.