México necesita buenos servidores públicos, que se haga buena política y que los malos políticos, del partido que sea, enfrenten las consecuencias en la cárcel, afirmó José Antonio Meade, candidato presidencial de la coalición Todos por México.

Al participar en la 101 asamblea de la American Chamber of Commerce of Mexico, llamó a distinguir que no hay partidos políticos corruptos sino que algunos de su correligionarios lo pueden ser.

“A México no le sirven las etiquetas en términos de partidos buenos o malos, le sirve el deslinde de responsabilidades de políticos honestos y los que no lo son. Yo soy un político honesto", afirmó al asegurar que Enrique Peña Nieto ha sido un presidente transformador, que tomó las riendas del país con una agenda de grandes pendientes.

Sin embargo, reconoció, que hay cosas que no están funcionado bien como el tema de seguridad o la corrupción, y aseveró que en el tema de la impunidad no se trata de voluntad política sino de leyes, por lo que se pronunció por homologar los códigos penales para tipificar igual los delitos en todo el país.

El abanderado presidencial de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza sostuvo que México debe plantarse con dignidad en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Al señalar que muchos países comercian con éxito con Estados Unidos sin tener un acuerdo en la materia, aseguró que sí hay manera de modernizar el TLCAN en beneficio de las tres naciones, pues desde su firma en 1994 ha evolucionado más favorablemente de lo esperado.

Al referirse a la reforma energética, Meade dijo que se había pospuesto por décadas pero su realización se acredita ahora con un precio bajo del barril del crudo, y Petróleos Mexicanos se modernizó, mejoró su tecnología y ahora se busca sacar adelante al sector para generar más empleo, crecimiento e inclusión.

Señaló que la apuesta es clara, hay dos modelos de país, uno que está por la apertura, el Estado de Derecho, la participación cada vez más amplia del sector privado nacional e internacional, movilizar recursos domésticos para desarrollar cada vez más sectores y hacerlo con una visión de seguridad.

El otro es un modelo económico que plantea regresarle el control al Estado, cerrar esos espacios de libertad, cancelar el desarrollo en equipo y centrar la estrategia de seguridad en una amnistía, y aseguró estar confiado en que México habrá de escoger el mejor.