La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dijo que, a pesar de que México registra una caída significativa durante los últimos 5 a 10 años, la desigualdad en el ingreso y el nivel de pobreza en el país continúan siendo los más altos de la OCDE.

En una nueva investigación titulada Reducir la desigualdad mientras se estimula el crecimiento económico es posible , señala que la desigualdad y la pobreza en el país son 1.5 veces superior a la de un país promedio de la OCDE y dos veces superior a la de países con baja desigualdad como Dinamarca.

La investigación reveló que en México, la desigualdad del ingreso de los hogares disminuyó más que en cualquier otro país de la OCDE durante los últimos 10 años.

Agregó que los beneficios públicos en efectivo tienen poco impacto en la desigualdad y en la pobreza, ya que constituyen sólo 6% de los ingresos disponibles en los hogares. Además, la distribución de los beneficios públicos es la menos agresiva de todos los países de la OCDE.

Indicó que el ingreso medio del 10% de la población más pobre es inferior a 1,000 dólares en paridades del poder adquisitivo, la menor al de cualquier otro país. Además, la distancia entre el ingreso de la clase media y el del sector más rico es mayor que la de cualquier otro país.

La OCDE señaló que la pobreza monetaria, es decir aquella en la que la gente vive con menos de la mitad del ingreso mediano, disminuyó desde 21% a 18% en la última década, debido a un aumento del ingreso absoluto.

Aunque la disminución se extendió a todos los grupos de edad, en particular a los adultos mayores de 75 años, cuyo índice de pobreza disminuyó a 30% desde un 40%, el 22% de niños y cerca de 30% de la gente mayor de 65 años de edad vive en hogares con un ingreso inferior al de la línea de pobreza.

Además, para uno de cada cuatro hogares con un jefe de familia en edad de trabajar, tener una persona asalariada en el hogar no es suficiente para escapar de la pobreza.

INSTA A IMPULSAR REFORMAS

Los países deben luchar contra la creciente desigualdad, con políticas que de forma simultánea reduzcan la brecha de ingresos entre ricos y pobres mientras se estimula el crecimiento económico, señaló la OCDE.

Dijo que la nueva investigación demostró cómo las reformas del mercado laboral, los impuestos y los sistemas de transferencias y la educación de alta calidad pueden producir un doble dividendo: aumentar el PIB mientras se reduce la desigualdad de ingreso.

"La creciente desigualdad es uno de los principales riesgos para la prosperidad y seguridad de nuestro futuro", dijo el economista en jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan.

"El principal desafío al que ahora se enfrentan los gobiernos es la implementación de reformas que reencaminen el crecimiento, pongan a trabajar a la gente y reduzcan la acentuada brecha de ingreso", agregó.

A medida que la crisis económica obliga a los gobiernos con problemas de liquidez a repensar los sistemas fiscales y de prestaciones, la OCDE estima que el proceso de reforma debe verse como oportunidad para abordar simultáneamente los problemas de desigualdad y crecimiento.

Una prioridad debe ser la reducción o eliminación de las exenciones impositivas que principalmente benefician a los ricos, lo que crearía un espacio para las reducciones favorables al crecimiento en tasas impositivas marginales para todos los contribuyentes, agrega.

En su investigación, que parte del programa de reforma estructural Hacia el Crecimiento (Going for Growth), la OCDE resalta que las reformas del mercado laboral ofrecen soluciones similares en donde todos salen beneficiados.

Asegura que la reducción de la brecha existente en la protección del empleo entre trabajadores temporales y aquellos con contratos permanentes reduciría en 25% la diferencia salarial promedio entre ambos, mientras se estimula el empleo y el crecimiento.

El organismo internacional considera que la prestación de más servicios de guardería asequibles aumentará de igual modo las tasas de participación de la fuerza laboral y los ingresos para las mujeres.

Mejorar los resultados educativos, en especial para los inmigrantes y las poblaciones socioeconómicamente en desventaja, tendrá impactos a largo plazo en sus oportunidades de empleo, ingresos y desigualdad, añade.

MIF / apr Con información de Notimex