Amnistía Internacional señaló que así como México se ha manifestado contra de la ley antiinmigrante en Arizona, Estados Unidos, debe preocuparse por prevenir, castigar y remediar los abusos contra indocumentados centroamericanos.

Al presentar el documento 'Víctimas invisibles, migrantes en movimiento en México', el investigador Rupert Knox expuso que nueve de cada 10 migrantes son centroamericanos, en su mayoría de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y su destino es la frontera con Estados Unidos.

Comentó que en su tránsito por México los migrantes irregulares enfrentan peligros como secuestros, violencia sexual contra las mujeres, maltrato, detenciones arbitrarias y otros abusos, pero no denuncian porque tienen miedo o saben que no se hará nada.

El experto dijo que los migrantes en México se enfrentan a una crisis de derechos humanos que los deja prácticamente sin acceso a la justicia cuando sufren abusos o son víctimas de delitos, pues si denuncian pueden ser objeto de represalias o deportados.

Rupert Knox resaltó que un caso grave es el de los secuestros, ya que la CNDH informó que entre septiembre de 2008 y marzo de 2009, en tan sólo seis meses, se registraron 9,758 casos, incluidos 57 menores.

Comentó que de acuerdo con datos de representantes de organismos defensores de derechos humanos, entrevistas con afectados, personas que trabajan en refugios, académicos y autoridades, en 2009 fueron detenidos 64,061 extranjeros por el Instituto Nacional de Migración.

De ese total, detalló, 60,383 ciudadanos provenían de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. De ellos 60,143 fueron repatriados voluntariamente o deportados.

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