México no debe pronunciarse en favor de uno u otro candidato presidencial de Estados Unidos, porque no somos electores en ese país, aseveró Silvia Núñez García, directora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (Cisan) de la UNAM.

Consideró que lo que sí tenemos que hacer es generar una capacidad para identificar los intereses y los matices de las plataformas de cada candidato y de cada partido, desarrollando habilidades para negociar lo que haya lugar en favor de México, pues tenemos la obligación de aprender a trabajar con republicanos y demócratas .

La especialista planteó que a lo largo de una historia de vecindad, nuestro país debe estar siempre preparado para dialogar y promover una agenda constructiva con las diversas fuerzas y actores políticos de Estados Unidos .

Puntualizó que el proceso electoral presidencial de Estados Unidos es largo, pues prevé pasos consecutivos, a través de los cuales los ciudadanos de ese país conocen a los precandidatos y sus plataformas, además de reconocer los temas prioritarios a nivel nacional.

Núñez García señaló que aún en precampaña, lo sucedido en Iowa, sede de la elección primaria inicial, permite advertir que el escenario político está polarizado.

Esta fase, que inició el 1 de febrero y termina el 14 de junio, es un mecanismo mediante el cual los Estados deciden cómo irán los delegados a las convenciones (Republicana, del 18 al 21 de julio, y Demócrata, del 25 al 29 del mismo mes).

No obstante, todo puede cambiar por acontecimientos inesperados como la situación económica o el conflicto en Medio Oriente, precisó a su vez Elaine Levine, académica del CISAN.