Académicos y defensores de derechos humanos consideraron que el eje rector de las próximas políticas de la administración entrante deberán estar fundamentadas en los derechos humanos, así como a erradicar la violencia poniendo en el centro a las víctimas.

En el foro La transformación histórica del régimen mexicano en el contexto global. Los retos para el próximo sexenio, realizado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Miguel Concha, presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, dijo que el gobierno entrante deberá considerar la asesoría e intervención de organismos internacionales para reducir los altos índices de violencia.

“Urge reformar la relación de México con los organismos internacionales, para tener efectivamente un actuación consecuente al interior del país. El Estado mexicano debe abrirse al escrutinio internacional de manera honesta, dado que hemos documentado una cerrazón (...) a la asesoría y cooperación internacional”.

Asimismo, opinó que la nueva Fiscalía General de la República tiene que ser diseñada con la finalidad de investigar y responder de manera autónoma contra los delitos vinculados a violaciones de derechos humanos, así como la consolidación de un Sistema Nacional de Víctimas que trabaje en conjunto con autoridades estatales y federales para garantizar la reparación del daño.

Por su parte, el próximo subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, expresó que se debe reconocer que el país atraviesa por una profunda crisis de violaciones a derechos humanos, que ha sido el resultado del abandono por parte del Estado, y la violencia que ha permitido el empoderamiento de los grupos económicos y  delictivos.

Aseguró que se tiene registro de 250,000 personas asesinadas en los últimos 12 años, bajo el estigma de que pertenecían a grupos delictivos, las cuales, dijo, la mayoría fueron víctimas de la lucha contra la delincuencia, así como las más de 200,000 personas desplazadas de su lugar de origen y que hasta el momento no se reconoce como una problemática nacional.

Agregó que la mayoría de los actos de violencia contra las mujeres son cometidos por la familia o círculos cercanos; es un problema que nos ha llevado a una descomposición del tejido social, “de ahí la importancia en que el eje rector de las políticas que vienen sean centradas en los derechos humanos”.

Encinas también reiteró que el próximo gobierno prevé otorgar trabajo a migrantes que no sean recibidos en Estados Unidos.