Mexicali es la ciudad que presenta los mayores índices de contaminación del aire en México y de la región de América del Norte, y es la sexta urbe con la peor calidad del aire de todo el continente. Los niveles de contaminación del municipio de Baja California superan dos veces los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según datos del Informe Mundial de la Calidad del Aire 2018, realizado por la firma IQAir.

Mientras que el volumen recomendado por la OMS para aminorar los efectos en la salud de las personas de partículas finas suspendidas en el ambiente menores a 2.5 micras es de 10 microgramos por metro cúbico, los niveles de la urbe ubicada en la frontera con Estados Unidos son de 30.2 microgramos por metro cúbico, lo que representa un incremento de 17% con respecto al promedio registrado en 2017, cuando el volumen de partículas contaminantes fue de 22.7 microgramos por metro cúbico.

La capital del Estado de México, Toluca, es la segunda ciudad con la peor calidad del aire, seguida de los municipios conurbados del Valle de México: Ecatepec (24.9), Tlalnepantla (25.6) y Nezahualcóyotl (22.8). La Ciudad de México se ubica en la 10 posición en el país en cuanto a urbes con mala calidad de aire debido a la presencia de partículas contaminantes, al registrar en 2018 19.7 microgramos de partículas finas por metro cúbico.

La ciudad más contaminada del mundo según el Informe Mundial de la Calidad del Aire 2018 es Gurugram, en India, con un registro promedio de 135.8 microgramos por metro cúbico. El informe indica que en Asia se encuentran las ciudades con los mayores índices de contaminación del aire. El continente asiático alberga a las 90 ciudades más contaminadas del mundo, y son las ciudades chinas e indias las de mayor presencia en el listado.

En contraste, una de las capitales europeas con índices de contaminantes en el aire que están dentro de lo recomendado por la OMS para minimizar sus efectos perniciosos en la población es Lisboa, Portugal. La capital lusa registra 10.2 microgramos por metro cúbico de partículas finas.

IQAir señala que su estudio se basa en datos de fuentes gubernamentales, de las mediciones que se hacen de la calidad del aire en tiempo real. La firma suiza y estadounidense especializada en soluciones tecnológicas al problema de la contaminación del aire incluye también datos de una selección de monitores de calidad del aire provistos por ella y operadas por individuos y organizaciones privadas.

Contaminación del aire en Mexicali

Efraín Nieblas Ortiz, presidente del Colegio de Biólogos de Baja California, dijo en entrevista dada al diario El Sol de Tijuana el 21 de febrero pasado, que en Mexicali se lanzan al ambiente 260,000 toneladas de contaminantes atmosféricos al año. Como consecuencia de ello, la tasa de muertes prematuras asociadas a la contaminación en esta urbe fronteriza de poco más de un millón de pobladores es de 32.49 casos por cada 100,000 habitantes, según datos de la Secretaría de Salud. Los perjuicios económicos se calculan en 25 millones de pesos erogados a la salud pública para atender las enfermedades derivadas de la contaminación, así como 200 millones de pérdidas de productividad en el municipio de vocación industrial.

El presidente del Colegio de Biólogos de Baja California dijo también que Mexicali no cuenta con un sistema de monitoreo de contaminantes en el aire suficiente, a lo que las autoridades alegan no contar con los recursos necesarios. No obstante, el motivo podría ser otro. Una investigación realizada por el periódico estadounidense The Desert Sun confirmó que las agencias ambientales mexicanas no están haciendo lo suficiente para monitorear la contaminación en el municipio fronterizo. Según el testimonio de Lori Wallach, directora de Global Trade Watch (Observatorio del Comercio Mundial) de la organización Public Citizen, recogido por el artículo del The Desert Sun, las compañías empresas que se asientan en Mexicali llegan atraídas por la mano de obra barata y por la laxitud de las regulaciones ambientales.

Problema de salud pública

La OMS estima que cerca de siete millones de personas mueren cada año por la exposición a las partículas finas contenidas en el aire contaminado, es decir, la que tienen un diámetro igual o menor a las 2.5 micras. Para efectos de mesura, considérese que un cabello humano tiene un diámetro de 60 micras, por lo que las partículas finas son 24 veces menores. Éstas penetran profundamente en los pulmones y el sistema cardiovascular y provocan enfermedades como accidentes cerebrovasculares, cardiopatías, cáncer de pulmón, neumopatía obstructiva crónica e infecciones respiratorias, como la neumonía.

Un estudio de 2018 concluyó que la exposición de las personas por un largo periodo a las partículas finas es causa de demencia. El informe del estudio aclara que son sólo las partículas finas, y no otro tipo de partículas que generalmente se incluyen también en mediciones gubernamentales, las causantes de esta afectación neurológica. Las partículas finas están presentes en aerosoles, partículas de combustión, vapores de compuestos orgánicos condensados y metales.