Entre los retos del Estado, identificados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) para superar la pobreza en el territorio nacional, destaca, en primer lugar, lograr un crecimiento del ingreso adecuado, incluyente y sostenido.

Pero los dos retos más importantes de las políticas públicas a instrumentar por el gobierno lopezobradorista para disminuir la pobreza deberán fortalecer la atención del conjunto de carencias sociales, sobre todo, aumentar el ingreso de las familias y ampliar la cobertura de la seguridad social.

“Es prioritario abatir las desigualdades territoriales y entre grupos de población, en particular la población de mujeres indígenas que viven en zonas rurales”, sugieren los especialistas.

Entre el 2008 y el 2018 se registró una  reducción a nivel nacional, y en la mayoría de las entidades federativas, en las carencias que padece la población mexicana, que se catalogan bajo los rubros de: rezago educativo; carencias por acceso a los servicios de salud; de seguridad social; de calidad y espacios de la vivienda; a los servicios básicos en la vivienda, y por acceso a la alimentación.

En términos generales, el promedio de las carencias sociales de la población en situación de pobreza pasó de 2.8 a 2.2, entre el 2008 y el 2018, y las de la población en situación de pobreza extrema de 3.9 a 3.6.

La población vulnerable por carencias sociales ascendía, en el 2008, a 36 millones (32.3% del total de la población), y subió a 36.7 millones (29.3%, considerando el aumento poblacional) en la década indicada.

Los mexicanos vulnerables por ingresos aumentaron de 5.2 a 8.6 millones entre el segundo año de mandato de Felipe Calderón Hinojosa (2008) y el último del sexenio de Enrique Peña Nieto (PRI), el 2018, en tanto que los catalogados como no pobres y no vulnerables pasaron de 20.9 a 27.4 millones en dicho lapso.

Por cuánto hace a bienestar, a la fecha la población en pobreza extrema por ingresos suma 21 millones, mientras que hay 61.1 millones de ciudadanos cuyos ingresos los colocan en la línea de pobreza.

Sobre las carencias, actualmente hay 21.1 millones de personas que sufren rezago educativo; 16.2 millones carencia por acceso a los servicios de salud; 71.7 millones, por acceso a la seguridad social; 13.8 millones, por calidad y espacios de la vivienda; 24.7 millones, por acceso a los servicios básicos en la vivienda; y padecen carencia por acceso a la alimentación, 25.5 millones.

La población con al menos una carencia social aumentó de 85.5 millones hace 10 años, a 89.1 millones hoy día; en sentido contrario, los mexicanos con al menos tres carencias sociales disminuyeron de 35.4 a 23.5 millones.

De las 32 entidades federativas del país, en 24 se redujo el porcentaje de habitantes en situación de pobreza; Aguascalientes, Hidalgo y Tlaxcala registraron las mayores bajas.

Mientras que Veracruz, Oaxaca y Colima se dispararon las cifras al respecto: de 3 millones 879,000 a 5 millones 88,600 personas, de 2 millones 354,400 a 2 millones 714,700, y de 173,400 a 235,600 personas, respectivamente.

La seguridad pública y los programas

Los programas sociales instrumentados por el nuevo gobierno federal, que se autodenomina como la Cuarta Transformación, y que buscan apalear las carencias de la población mexicana son: Jóvenes Construyendo el Futuro, Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, Universidades para el Bienestar, Pensión Universal para Personas Adultas Mayores, Becas Benito Juárez, Crédito Ganadero a la Palabra, Producción para el Bienestar, Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos, Comunidades Sustentables Sembrando Vida, entre otros.

Dichos programas buscan, además de reducir las carencias de los mexicanos, impactar en otras rubros como la inseguridad.

En este sentido, la estrategia del gobierno del presidente López Obrador en seguridad, inscrita en el Plan Nacional de Desarrollo de su sexenio, plantea “reformular el combate a las drogas” porque, “en materia de estupefacientes, el modelo prohibicionista es ya insostenible, no sólo por la violencia que ha generado sino por sus malos resultados en materia de salud pública.

“La ‘guerra contra las drogas’ ha escalado el problema de salud pública que representan las sustancias actualmente prohibidas hasta convertirlo en una crisis de seguridad pública (...) La única posibilidad real de reducir los niveles de consumo de drogas reside en levantar la prohibición de las que actualmente son ilícitas y reorientar los recursos actualmente destinados a combatir su trasiego y aplicarlos en programas masivos, pero personalizados de reinserción.

“Ello debe procurarse de manera negociada, tanto en la relación bilateral con Estados Unidos como en el ámbito multilateral, en el seno de la ONU”, cita el Plan Nacional de Desarrollo.

Cambio de estrategia

La estrategia de combate a los crecientes índices de criminalidad y violencia en México en la actual administración se centra en el “cambio de paradigma en materia de seguridad nacional y seguridad pública”.

Atender las causas que generaron la inseguridad y la violencia es la premisa del gobierno federal.

En el marco de la presentación de su primer informe de gobierno ante el Congreso de la Unión, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció, el pasado 1 de septiembre, desde Palacio Nacional, que son malos los resultados en la materia.

“Todavía tenemos que trabajar mucho, porque no son buenos los resultados en cuanto a la disminución de la incidencia delictiva en el país. Está atendiéndose el problema”, dijo.

No más medidas de guerra

Se emprendió el cambio de estrategia, a decir de López Obrador, porque entre el 2006 y el 2018, durante los gobiernos de los expresidentes Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, se buscó resolver la inseguridad y violencia delictiva mediante acciones de fuerza militar y policial, y el resultado “fue catastrófico”. La estrategia “dejó un saldo pavoroso de muertos, desaparecidos, lesionados, una crisis de derechos humanos; una descomposición institucional sin precedentes y un gravísimo daño al tejido social”.

Las consecuencias de esa política equivocada son las que padece el país, ha dicho el mandatario.

El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 indica que se cambiarán las medidas de guerra por una política de paz y seguridad integral que ataque las raíces mismas del descontrol delictivo.

Disminuyó pobreza extrema

En México viven 9 millones 310,153 personas en situación de pobreza extrema, y 52 millones 425,887 son pobres.

Cifras oficiales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revelan que en esas condiciones está el país desde el 1 de diciembre del año pasado, cuando Andrés Manuel López Obrador asumió las riendas de país.

Hace 10 años, 49 millones 489,496 mexicanos eran pobres y 12 millones 328,176 vivían en pobreza extrema.

En suma, entre el 2008 y el 2018 el número de personas en situación de pobreza se incrementó y la pobreza extrema disminuyó. La política social debe ir a la población con mayores necesidades, ha sugerido el Coneval.

[email protected]