Participar en la política local de México es un oficio altamente peligroso, pues los presidentes municipales están totalmente vulnerables a sufrir un atentado o ser asesinados a manos del crimen organizado, como ha ocurrido en los últimos años y en gran medida ello responde­ a que quien mata a un alcalde no afronta consecuencias, planteó Edna Jaime Treviño.

La directora de México Evalúa explicó que los crímenes de alcaldes, candidatos o funcionarios públicos no se investigan, lo cual abona a que, por un lado, no se conozca realmente el móvil de esos actos, pero además, dijo, se manda la señal de que los criminales son más poderosos que el Estado.

Expuso que por el número de casos de violencia que se han registrado en lo que va el proceso electoral, más de 90, es claro que, en temporada de campañas, los ataques contra los políticos aumentan. Desde su perspectiva, algunos de los factores que explican esa violencia es que se busca impedir o influir en la política local del país, renovar acuerdos entre políticos y crimen, o bien, se quiere controlar el territorio municipal y sus instituciones. 

“Estos asesinatos responden a esta lógica de control territorial, control no sólo para trasiego de droga, sino también para capturar las instituciones del Estado y ponerlas al servicio criminal (…) También se logra amedrentar a políticos que quieran disputar el poder en esos lugares, se favorece el arribo al poder de gente que va a estar al servicio de criminales”.

La también exdirectora del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) dijo que permitir que se atente contra la vida de las autoridades municipales envía el mensaje de que los criminales están pudiendo más que el Estado y eso es muy grave.

Destacó que es lamentable que ninguna autoridad en México investigue realmente los asesinatos de los alcaldes y que los responsables estén en prisión pagando por sus crímenes.

En ese sentido, planteó que la vulnerabilidad para las autoridades locales es alta, debido a que en el ejercicio de sus funciones no cuentan con los recursos suficientes para atacar al crimen organizado, pues pareciera que el gobierno estatal y federal se olvidaron de los municipios después de declararlos fallidos e incompetentes en las tareas de seguridad pública.

En caso de perder la vida, sostuvo, no hay ningún castigo para los criminales.

“Están completamente vulnerables, sobre todo porque hemos visto que matar alcaldes en los últimos años no tiene consecuencias. No conozco ningún caso que se haya resuelto de estos asesinatos y que los perpetradores estén pagando consecuencias y entonces son vulnerables por el hecho de que no tienen manera de protegerse de los criminales que tienen más poder de fuego y más capacidad que ellos”.

 

Se debilita a la democracia 

Jaime Treviño aseguró que atentar contra un alcalde o un candidato infringe la democracia mexicana.

Indicó que ante el clima de inseguridad y violencia por la que atraviesan los funcionarios municipales y que ha venido en aumento durante este sexenio, una señal del gobierno federal debería ser asumir el esclarecimiento de estos hechos y colocar como tarea prioritaria de las autoridades responsables de seguridad y justicia en el país la persecución de los responsables.

“Una señal importantísima también es garantizar consecuencias para quienes atentan contra la vida de los funcionarios y eso ayudaría a mandar una señal de fortaleza del estado, de que la vida de sus alcaldes importa”, expresó.

lidia.arista@eleconomista.mx