Este año hubo elecciones concurrentes en nueve entidades: CDMX, Morelos, Guanajuato, Jalisco, Puebla, Chiapas, Yucatán, Tabasco y Veracruz. Salvo en Jalisco, bastión de Movimiento Ciudadano, y Yucatán, donde el panismo mostró músculo, ganó la alianza Juntos Haremos Historia. Para diciembre de este 2018, habrá 12 gobernadores del PRI, 11 de Acción Nacional, dos del PRD, un independiente, uno de Movimiento Ciudadano y cinco de Morena. El partido del presidente electo le quitó Veracruz al PAN, Chiapas al PVEM y tres entidades al PRD: la Ciudad de México, Tabasco y Morelos. Curiosamente, ninguna de los estados que empezará a gobernar Morena este año eran gobernadas por el Revolucionario Institucional.

¿Quiénes son los nuevos gobernadores? ¿Cuál es su trayectoria? ¿Con qué se van a encontrar en las arcas estatales? Empecemos de norte a sur.

En Jalisco, ganó Movimiento Ciudadano con Enrique Alfaro, ingeniero civil por el ITESO y maestro en Estudios Urbanos por El Colegio de México. Diputado local, ha sido alcalde de Tlajomulco y de Guadalajara. Desde el 2012, ha buscado ser gobernador de Jalisco. El PRI no lo hizo candidato y por ello contendió por Movimiento Ciudadano, lo cual le redituó positivamente seis años después. En el 2017, renunció a la presidencia municipal de Guadalajara para contender en solitario por MC, sin alianza con el PRD y el PAN. Una vez ganada la elección, se desvinculó de MC, debido, según se dice y se comenta, a diferencias con Dante Delgado. A pesar de que el estado marcha relativamente bien, la deuda pública es de 17,297 millones de pesos, lo que significa 1.2% del PIB estatal, porcentaje similar al de Yucatán.

Guanajuato se quedó en manos del PAN. El gobernador Miguel Márquez logró imponer a su candidato Diego Sinhué Rodríguez a la coalición PAN-PRD-MC. El hoy gobernador electo es abogado por la Universidad La Salle del Bajío, es maestro en Administración Pública por la Universidad de Guanajuato. Su currículum dice que cuenta con una especialidad en Grafoscopía y Documentoscopía por la Universidad de Barcelona, habilidad bastante curiosa de este panista de 38 años, que ya ha sido diputado federal y secretario de Desarrollo Social de Guanajuato. Tiene la suerte de que su antecesor inmediato le dejó una deuda bastante discreta, pues sólo significa medio punto del PIB estatal y asciende a 4,431 millones de pesos. Hoy, el problema de Guanajuato es la inseguridad. La CDMX tendrá como primera jefa de gobierno electa a la exdelegada en Tlalpan, Claudia Sheinbaum. Sucede a José Ramón Amieva, quien a su vez sustituyó a Miguel Ángel Mancera. Licenciada en física y maestra y doctora en Ingeniería en Energía, por la UNAM, su trayectoria como académica e investigadora es connotada, especialmente en el análisis comparado del consumo de energía entre los países industrializados y México. En cuanto a su carrera política, inicialmente estuvo vinculada a su exmarido, Carlos Imaz, uno de los líderes históricos del CEU y delegado en Tlalpan del 2000 al 2004, acusado por recibir dinero del empresario argentino Carlos Ahumada; pero se volvió políticamente autónoma desde que fue secretaria de Medio Ambiente del 2000 al 2006. Durante las discusiones de la reforma energética del sexenio calderonista tuvo un papel relevante.

La experredista Claudia Sheinbaum ganó gracias al voto de arrastre y acabó con el gobierno ininterrumpido del PRD en la capital desde 1997. Es la sucesora y heredera de López Obrador y Marcelo Ebrard. Tendrá que enfrentarse a una deuda pública contraída de 2% del PIB de la CDMX, concretamente 75,875 millones de pesos. Por el momento, es un misterio de dónde sacará los recursos para ampliar las líneas 8 y 12 de Metro, como lo ha anunciado.

En Puebla —si no es que hay una resolución en contra del Tribunal Electoral federal por las irregularidades denunciadas por Morena—, la gobernadora será la diseñadora gráfica Martha Érika Alonso, esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle. La candidatura de Alonso fue el precio que el PAN y el PRD tuvieron que pagar a cambio de que Moreno Valle aceptase la candidatura de Ricardo Anaya y aportara votos a la coalición. Con la elección de su mujer, Moreno Valle sigue mandando en Puebla desde hace casi ocho años. Junto con Nayarit, el caso poblano constituye el ejemplo más claro de nepotismo del siglo XXI. Alonso es egresada de la Universidad Iberoamericana y cuenta con una maestría en comunicación política. Antonio Gali, gobernador por un año, le deja a Alonso una deuda 5,406 millones de pesos y el problema de los huachicoleros.

En Morelos, ganó el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco por la alianza Juntos haremos historia. Sin más que la educación básica, fue un candidato casi de emergencia que obtuvo el voto por su popularidad, porque su gestión como alcalde de Cuernavaca fue bastante deficiente. Ahora resulta que Blanco quiere desvincularse de Morena. Quizá no le convenga extremar su pleito con Yeidckol Polevnsky, porque Morelos tiene una deuda actual de 5,365 millones de pesos, equivalentes a 2.1% del PIB estatal.

Veracruz es un caso especial: la amenaza de una herencia directa de padre a hijo se disipó gracias a que el diputado federal con licencia Cuitláhuac García fue postulado por Morena y venció a la coalición PAN-PRD-MC. Originario del Puerto de Veracruz, ha sido militante de izquierda de siempre. Es ingeniero mecánico y tiene dos maestrías: la primera en Ingeniería Eléctrica por el Instituto Politécnico Nacional y la segunda en Ciencias en Control Avanzado por la Universidad de Manchester en Inglaterra. Tiene estudios doctorales en Alemania. Esperemos que tenga conocimiento de finanzas públicas, porque Veracruz tiene una deuda de 43,345 millones de pesos, equivalente a 4% de su PIB.

Chiapas tuvo una elección confusa, porque el gobernador Manuel Velasco Coello tenía como delfín a Rutilio Escandón, pero el PVEM postuló a Fernando Castillo, para no apoyar ni al candidato priista ni a Escandón. El gobernador se sacó el as de la manga, pues gracias a su abuelo materno, logró establecer un nexo cercano con Andrés Manuel López Obrador, de manera que logró colocar a Escandón como candidato de Juntos haremos historia. Este abogado, doctor en Derecho por la UNAM, ganó la gubernatura y, con ello, la responsabilidad de gestionar una deuda de 20,822 millones de pesos, legada por su amigo Manuel Velasco. Esto equivale a 5% del PIB de Chiapas. Menos mal que tiene experiencia legislativa, pues ha sido diputado federal y senador.

En Tabasco, ganó el morenista Adán Augusto López; abogado por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, tiene un posgrado en derecho comparado y una maestría en Ciencias Sociales por la Universidad de París II. La deuda pública tabasqueña asciende a 4,855 millones de pesos, 0.7% de su PIB. Auguramos que no tendrá problemas.

Por último, Yucatán. En una elección cerrada, ganó el candidato panista Mauricio Vila a su contrincante del PRI. Vila estudió derecho en la Universidad Marista de Mérida y tiene dos maestrías: administración de negocios por la Universidad de Phoenix y otra por la George Washington University en gerencia política. La deuda de Yucatán es de 3,676 millones, 1.2% de su PIB. Deberá negociar todo con Morena.