#Yosoy132, un contingente que ha logrado impactar en las encuestas de preferencia electoral, obliga a los candidatos a repensar su relación con los medios, su democratización y la relación que han tenido los políticos con el sector estudiantil y joven de la población mexicana.

Con esto se abre una nueva brecha en la campaña electoral visualizando a un grupo que, hasta hace unos meses, había sido tildado de apático a la política y hoy exige un compromiso más allá de las campañas, coincidieron analistas y politólogos.

La politóloga y coordinadora de investigación del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Martha Singer Sochet, expresó que fue a partir del viernes negro del priísta Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana que surgió un campo de visión de aquel sector que investigaciones y encuestas han indicado desconfianza en sus políticos y por ello hoy demandan resultados más allá del 1 de julio.

A mediados de 2011, la organización francesa Fundación para la Innovación Política revelaba en el estudio World Youth 2011 que a las sociedades del mundo les costó caro pasar por alto las necesidades de los jóvenes, pues en el caso particular de México, las estadísticas arrojadas en su análisis comparativo de 25 naciones mostraron que el grupo entre los 16 y 29 años vive una situación contradictoria: mientras la mayoría confía en el vecino o compañero, no se fía de las instituciones. En ese mismo ranking, sólo los jóvenes de Francia, Grecia, Italia y España estaban abajo de México con respecto a la fe en el futuro de su país.

A través del análisis Los nuevos alquimistas: mezclando formas y alcances de #YoSoy132 , la experta en culturas juveniles y académica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, Rossana Reguillo, expuso que se está ante un discurso que se construye a través del conjunto de un hartazgo en estos jóvenes: el deterioro de las estructuras políticas, económicas y sociales del país.

Singer Sochet, autora en la publicación Estudios políticos, coincidió en que los educandos salieron a la luz para manifestarse de los procesos y las causas sociales pendientes en la vida nacional, y es por ello que esta inercia dudosamente se corte tras las elecciones.

Tras el hartazgo de la población mexicana ante sus instituciones políticas, el país se sumergió en una desesperanza aprendida, explicó la especialista en participación política y predicción de conducta electoral, Berenice Bedoya; se tenía la percepción de que cualquier cosa que se hiciera no daría resultado .

En eso, un evento de éxito, el eco de un reclamo de jóvenes estudiantes al candidato del PRI detonó la percepción y hubo una reactancia psicológica, es decir, se generó la esperanza de que la sociedad civil tiene la capacidad de un cambio, explicó la también académica de la Universidad Iberoamericana.

Tres elementos impactaron socialmente luego del viernes negro de EPN en la Ibero: se rompen los esquemas y prejuicios hacia los jóvenes de instituciones privadas que han sido estereotipados en perseguir intereses únicamente personales; comenzó a manifestarse un sector económicamente capaz de solventar gastos de propaganda, y la apertura de los estudiantes de la Ibero a alumnos de otras universidades, lo que brindó un estandarte de unidad y equidad social.

El evento que los convoca, en principio, tiene que ver con los medios de comunicación, en particular con las televisoras y radio en la vida pública, continúa Singer Sochet, también autora del libro Movimiento indígena en México. En sus palabras, ello es un tema pendiente en los procesos legislativos y que seguramente reavivará el debate de la sociedad, exigiendo al próximo Presidente que se establezcan nuevas reglas que normen a este sector.

Los medios tienen que replantear su relación con la sociedad y su compromiso con ella. Los mensajes que suelen tergiversar la realidad deberán quedar completamente fuera , manifestó la académica de la UNAM.

DICEN ESPECIALISTAS

CRISOL DE PERFILES

Como todo movimiento social, #YoSoy132 es difuso, explica Singer Sochet. Ello implica que un crisol de perfiles de diversos jóvenes vayan uniéndose a la causa. El riesgo del movimiento es justamente tomar partido. Como movimiento ciudadano, mucha de su fuerza social está en no servir para intereses ajenos .

Berenice Bedoya, quien es también autora de un artículo en el libro La psicología social en México destaca a dos grandes grupos en el contingente #YoSoy132: los jóvenes, quienes tienden psicológicamente a ser progresistas y adultos contemporáneos, más conservadores pero con memoria colectiva, característica que refuerza a los chicos que no vivieron los procesos de empobrecimiento y represión del pasado.

En este tono, Rossana Reguillo, coautora del libro Cultura y cambio social en América Latina, expone en su artículo publicado en Magis, sitio informativo del ITESO, que en la composición de este contingente se destacan tres perfiles de jóvenes: los que votarán por primera vez, los que son activistas intermitentes y los activistas focalizados.

De esta combinación, Reguillo espera un movimiento complejo, cuyos desafíos serán remontados únicamente a través de ellas y ellos. He visto de manera directa la generosidad de los más experimentados para escuchar los aportes de los nómades y para animar a los más jóvenes e inexpertos; he visto, la capacidad de los menos experimentados para descolocar los temas y poner en aprietos a quienes con dos o tres años de participación política consideran que tienen todo claro. Y ahí van, acompañándose y escuchándose , declara Reguillo en el texto.

ana.langner@eleconomista.mx