Andrés Manuel López Obrador prometió este lunes en el puerto de Acapulco que de ganar las elecciones del 1 de julio, la inseguridad será el primer tema que atenderá en su agenda diaria.

"Vamos a enfrentar las causas que provocan este grave problema de inseguridad y de violencia, vamos a darle trabajo a la gente, vamos a atender a los jóvenes", dijo el candidato ante cerca de 5,000 simpatizantes en Acapulco, una de las ciudades más violentas del país.

"Todos los días voy a hacerme cargo de este grave problema de la inseguridad y de la violencia", dijo al detallar que se reunirá diariamente con los ministros de Defensa y Marina, y el resto de los integrantes del gabinete de seguridad.

"¡Becas sí, sicarios no!", dijo López Obrador entre sus seguidores, provenientes de lejanas regiones del estado, uno de los más empobrecidos del país, conocido también por ser territorio de cultivo de goma de opio y marihuana.

López Obrador prometió también encargarse de investigar la desaparición de los 43 estudiantes el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, un caso que no ha sido resuelto.

"Se va a llevar a cabo una investigación para que se conozca todo lo sucedido en el caso", aseguró, provocando gritos unísonos de la multitud de "¡Justicia!".

El año pasado fue el más violento de la historia reciente de México, con 25,339 asesinatos, la cifra más alta desde que se inició un registro oficial, en 1997.

De esos asesinatos, más de 2,500 se perpetraron en Guerrero, la cifra más alta de todo el país, de acuerdo con datos del gobierno.

La campaña electoral de este año ha sido también la más violenta en la historia reciente de México: ya suman 123 políticos asesinados en el marco del proceso electoral, según la consultora Etellekt.

Como en todos sus mitines, López Obrador tardó en abandonar el centro de Acapulco por que una desbordada multitud impedía el paso de su camioneta, pese a sus suplicas para que la gente despejara el camino.