Si bien hay un avance respecto de la calidad del aire en algunas ciudades mexicanas, desafortunadamente hay varias en donde no cumplen con las normas mexicanas, ni las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), planteo la directora de Calidad del Aire del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) México, Beatriz Cárdenas.

En entrevista con El Economista, Beatriz Cárdenas dijo que uno de los pendientes en la materia en el país, es que no todas las ciudades cuentan con indicadores en la materia, por lo cual no se conoce cuál es la situación que padecen.

Lo que sí tenemos, aclaró, es que sobre algunos contaminantes todavía tenemos niveles altos. Tal es el caso de partículas PM2.5. La mayoría de las ciudades que miden están en niveles que no cumplen, ni con la norma que establece el nivel máximo en 24 horas, ni con la que indica el promedio anual. De hecho, indicó, la mayoría de las ciudades no cumplen con los niveles promedio anuales recomendados por las autoridades.

Eso habla de un pendiente, sobre todo cuando en México se tiene trabajo constante de más de tres décadas en esta área.

La norma establece 12 microgramos por metro cúbico y hay ciudades como Tijuana y la zona metropolitana de Toluca, que en 2019 estaban entre 35 y 40. Incluso en la zona metropolitana de la Ciudad de México, el promedio fue de 30 microgramos por metro cúbico.

Cárdenas dijo que si bien en las alcaldías de la CDMX son más bajos los niveles, tampoco se cumple con las normas.

La especialista mencionó que cada reducción de cinco microgramos por metro cúbico tiene impactos importantes en muertes prematuras evitadas y muchos otros problemas en la salud, incluso, no solo en personas vulnerables como adultos mayores y embarazadas.

Recordó que pasó un tiempo largo en el que varias ciudades consideraban que la medición y control de la calidad del aire no era un asunto exclusivo de la Ciudad de México, ni de Guadalajara, Monterrey y sus respectivas zonas metropolitanas.

Desafortunadamente, ahora los indicadores muestran que el problema de la calidad del aire no es un problema exclusivo de esas urbes. Incluso el problema se presenta en algunas ciudades pequeñas, donde los pendientes son muchos.

Destacó que lo relevante es que se tiene evidencia del impacto que la mala calidad del aire tiene en la salud, así como en los ecosistemas.

Entrevistada con motivo del día internacional del aire, que se conmemoró el 7 de septiembre, mencionó que en el caso del ozono hay pendientes, particularmente en las zonas metropolitanas de Ciudad de México y Guadalajara.

Dijo que hay estados como Quintana Roo que no miden el aire o por lo menos hasta 2019 no tenían indicadores. A escala nacional tenemos 241 estaciones de monitoreo que cubren 102 ciudades o zonas metropolitanas, dijo la directora de Calidad del Aire del Instituto de Recursos Mundiales.

Para la investigadora, además de tener indicadores que permitan saber cuál es la calidad del aire en las ciudades, lo relevante es implementar medidas para mejorar su situación. Eso implica un trabajo coordinado entre los gobiernos municipal, estatal y federal.

De acuerdo con Cárdenas, las fuentes de emisión tienen diferentes jurisdicciones, lo cual implica que las diferentes autoridades tienen trabajo específico que hacer para atacar los problemas.

Recalcó que no debemos acostumbrarnos a tener una calidad del aire no buena, sobre todo porque los reportes de los impactos en la salud reflejan que no estamos haciendo lo suficiente para evitar que la contaminación del aire afecte a la salud humana, los cultivos, los suelos y cuerpos de agua.

La especialista dijo que para solucionar esos problemas se requiere una serie de políticas públicas en las que converjan los esfuerzos de los tres niveles de gobierno, el sector privado y la sociedad civil.

diego.badillo@eleconomista.mx