José Antonio Meade Kuribreña se pronunció por modificar el formato del tercer debate presidencial, previsto para junio en Mérida, a fin de que los participantes tengan mayor libertad para responder y contrastar propuestas.

El candidato presidencial del PRI, PVEM y Panal advirtió, en una de tantas entrevistas que concedió a medios electrónicos tras el segundo debate de la víspera en Tijuana para saber de sus impresiones al respecto, que un eventual triunfo de su oponente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, implicaría un retroceso de 30 años.

En cambio, él, aseguró, garantiza un rumbo claro y seguro.

“Ojalá sea un poco más tiempo, un poco más flexible”, respondió cuando uno de los conductores le preguntó qué cambios propondría para el tercer debate.

López Obrador explicó a manera de ejemplo, dio las mismas respuestas a preguntas distintas la noche previa, porque así lo permitió el formato.

“Es un formato en donde las reacciones no son en tiempo real, no son reacciones que se sigan a los planteamientos que hicieron los candidatos, que hicieron los moderadores o que hicieron los ciudadanos y ese desconecte, pues un poco lo que nos lleva es a que en vez de que sea diálogo, en vez de que sea un debate, son como pequeñas secuencias en donde cada quien contesta lo que quiere, no importa qué preguntaron y cada quien dice lo que sea, pues no importa cuál sea la temática”, expresó.

“Si le diéramos más flexibilidad y un poquito apretáramos más a los candidatos, sí nos obligaríamos a que diéramos la posibilidad de que la gente conociera de fondo qué pensamos en temas que son bien importantes”, completó.

En un mensaje a medios desde Tijuana, el abanderado priista detalló que en el debate previo llamó a López Obrador empresario de la política porque ha hecho de Morena un negocio familiar.