La manera de hacer campaña ha cambiado en los últimos 30 años, pero ha sido de forma. La investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Joy Langston, reconoce que la preocupación de los candidatos, históricamente, era trasladar a los votantes a las casillas, quienes lo hacían por voluntad, ahora se debe invertir recursos económicos para garantizar la participación.

Lo que ha cambiado es que hay dinero para todo , alerta, ya que después de la reforma electoral los abanderados están impedidos para contratar tiempos en radio y televisión, pero aún mantienen prerrogativas elevadas. Por ejemplo en Puebla, el Instituto Electoral estatal aprobó, en comicios del 2007, una partida de 70 millones 877,899 pesos para los partidos políticos. En este año la suma es de 79 millones 571,310 pesos.

De acuerdo con la investigadora (quien tiene entre sus líneas de trabajo los cambios en la forma de hacer campaña) explica que hasta el momento ningún académico tiene la certeza de cómo se gastan los recursos económicos de los candidatos durante las campañas políticas.

No obstante, dice, se puede conluir cuáles son las aristas: gestoría, es decir, utilizar su influencia para lograr el acceso a los recursos del Estado. Esto no ha desaparecido , dice. La segunda es erogar en los representantes de casilla. La tercera es el gasto en las movilizaciones, las cuales son legales, la duda que nadie ha podido contestar es cómo gastan en estas movilizaciones. Si el candidato quiere que la manzana (de la colonia) esté cubierta hay que pagar .

Éste ha sido el cambio fundamental en una campaña electoral, agrega la especialista, pues los abanderados tienen las promesas históricas. Las diferencias sólo se notan en el énfasis , es decir, un candidato puede considerar como prioridad el empleo; otro puede decir que es la seguridad, esto no ha cambiado en los últimos 30 años , dice la investigadora del CIDE.

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