Las marchas pueden convertirse en el primer paso para la reconstrucción del tejido social. Ése es el objetivo principal cuando existe un alto nivel de violencia y confrontación entre instituciones del Estado y bandas criminales o cárteles de la droga, pero éstas no deben politizarse porque pierden su esencia social, aseguró la especialista Paola Andrea Holguín.

La exasesora del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien gobernó Colombia del 2002 al 2006 y del 2006 al 2010 en un segundo periodo, especialista en temas de seguridad y Fuerzas Armadas, comentó a El Economista: Las movilizaciones no deben politizarse, pero sí pueden convertirse en un punto de encuentro y factor de consenso para los diferentes líderes políticos .

Se refirió a la marcha nacional por la paz que encabezó el poeta Javier Sicilia desde Morelos al Distrito Federal del 3 al 5 de mayo, encuentro que congregó a otros líderes que han sido víctimas o afectados por hechos delictivos a sus familiares en los últimos años .

Añadió: De las marchas, hay varios elementos importantes a tener en cuenta: uno es que logran generar conciencia sobre elementos o situaciones que se enfrentan; en esa medida tienen un gran valor simbólico. Las marchas movilizan a la ciudadanía y a los medios de comunicación. Permiten avistar a las víctimas . Incluso, opinó Holguín Moreno, se pueden convertir en impulso moral para continuar la lucha contra las organizaciones criminales y son una herramienta para sacar a la sociedad de la parálisis y generar compromisos, pero éstas requieren liderazgo, objetivos claros y medibles. No se pueden generar falsas expectativas .

En ese sentido, reiteró: Las marchas son una forma de participación ciudadana frente al tema de seguridad y en esa medida tienen un importante valor, pues le recuerdan a cada uno el compromiso que tienen en un Estado Social de Derecho con el interés común y con el principio de solidaridad. Pueden ser el primer paso para la reconstrucción del tejido social .

Claridad en los objetivos

En el caso de Colombia, explicó que se vivieron diferentes marchas y movilizaciones, pero su valor fue más profundo en la medida que se hicieron con más claridad en los objetivos y en las propuestas. Fue así como se pasó de las marchas genéricas por la paz a las marchas de rechazo contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia .

En la medida que se particularizan, se profundiza en su objetivo y alcance, sus resultados son mejores. Ésas son las cuestiones positivas de las movilizaciones , concluyó la especialista sudamericana.

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