Académicos, activistas y sociedad civil lanzaron el proyecto Hogar Justo Hogar , cuyo objetivo es convocar para que los empleadores de trabajadoras domésticas remuneradas, legisladores y funcionarios se unan al colectivo por el respeto a sus derechos laborales.

En conferencia de prensa conjunta, impartida por profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y analista político Ricardo Raphael de la Madrid, la actriz y activista Tiaré Scanda, y la líder de empleadas del hogar, Marcelina Bautista- el colectivo dio a conocer que cerca de 2.1 millones de personas trabajan en hogares haciendo tareas domésticas.

Ricardo Raphael señaló que el gobierno federal se ha resistido ratificar el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pese a que desde hace casi un año el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se comprometió a enviar al Senado de la República dicha solicitud.

Según datos oficiales, nueve de cada diez trabajadoras del hogar están en la informalidad; cuatro de cada diez no tiene primaria terminada; dos de cada tres no tiene secundaria; siete de cada diez no tiene ningún tipo de prestación económica; siete de cada diez son de ascendencia indígena; ocho de cada diez no tendrá pensión; cuatro de cada diez trabaja más de 40 horas a la semana, y siete de cada diez apenas gana dos salarios mínimos.

La activista Tiaré Scanda, expuso que el colectivo Hogar Justo Hogar presionará al poder Ejecutivo y al Legislativo para que facilite a empleadores proveer de derechos laborales a las trabajadoras domésticas, pues actualmente hacerlo es una difícil labor, ya que el propio sistema no coadyuva a darles prestaciones

El objetivo es revalorar el trabajo del hogar, dimensionar su importancia y cómo una relación correcta nos hace funcionar en la vida , acotó Tiaré.

Hogar Justo Hogar propone que exista un contrato en el que se incluyan prestaciones como seguridad social, aguinaldo, vacaciones y que se especifique que los horarios laborales no excedan a más de 80 horas semanales, si como prever un día de descanso y que el pago no sea menor al salario mínimo.

En tanto, Ricardo Raphael aclaró que la labor del programa no es sustituir al Estado, sino ser vigilante de los procesos legales que se vinculan con los derechos de los trabajadores domésticos como lo es la reforma del sistema de pensiones y el funcionamiento del seguro voluntario.

ana.langner@eleconomista.mx