Luego de afirmar que, en México, como nunca, el movimiento feminista se está coordinando y comunicando, la directora de la organización civil Equis Justicia para las Mujeres, Ana Pecova, indicó que en estos momentos el problema que requiere mayor atención es el incremento de las agresiones y vulnerabilidad de las mujeres en el contexto de la emergencia sanitaria para contener la pandemia del Covid-19.

Durante una entrevista telefónica explicó que en el confinamiento se incrementa la probabilidad de que algunas mujeres sufran violencia porque están encerradas con sus agresores.

Esa situación se agrava, añadió, porque, debido a las medidas de distanciamiento social determinadas por la autoridad, en muchas oficinas de gobierno y del poder Judicial no trabajan. “No están ahí cuando se les necesita”.

Ante esa situación, las organizaciones de la sociedad civil han tenido que cubrir los vacíos que ha dejado el Estado. “Estamos sustituyéndolo en muchos aspectos ante la falta de políticas públicas para proteger a las mujeres”, abundó.

Dijo que, en estos momentos, los centros de justicia para mujeres tendrían un papel relevante, pero muchos están cerrados por la pandemia.

Ante esa situación, expuso, el movimiento feminista está haciendo todo cuanto puede para no dejar solas a aquellas que están siendo objeto de agresiones, mediante acompañamiento o bien vinculándolas con refugios especializados.

Las causas del movimiento feminista están en la discusión pública

Por otra parte, Pecova destacó que la discusión pública sobre las agresiones e iniquidades contra las mujeres sigue en la agenda pública y está captando la atención, tanto nacional, como internacional. Sin embargo, advirtió que es necesario no soltar el tema y mantener el dedo en el renglón.

El movimiento feminista no sólo hace marchas en la calle

La directora de la organización civil Equis Justicia para las Mujeres consideró que el movimiento feminista no sólo se limita a alzar la voz y hacer movilizaciones, sino que también hacen investigación, acciones para tener incidencia política y comunicación entre muchas estrategias para mostrar su músculo político.

Destaco que se trata de un movimiento responsable y, si en estos momentos no se pueden hacer movilizaciones en los espacios públicos que vayan en contra de los esfuerzos para contener la pandemia, lo que sí puede hacer es movilizaciones en redes sociales, que han demostrado como se puede empujar las causas que defienden.

Puso como ejemplo las iniciativas #MiPrimerAcoso, #SiUnaSola, #NiUnaMenos, que, en meses pasados, se han iniciado en las redes sociales y a las que se han sumado miles de mujeres.

“Ahora toca ver qué otras cosas se pueden hacer y cómo se pueden utilizar otros medios de comunicación para seguirnos comunicando”, indicó.

Como en estos momentos una de sus preocupaciones son las mujeres que viven violencia, añadió, se están elaborando muchos materiales para hacerles llegar la información de cómo pueden conseguir apoyo a través de redes sociales y otros canales como radios comunitarias.

“El reto es cómo llegar a todas ellas para que tengan acceso a los teléfonos más importantes, que se puedan comunicar, que se les pueda guiar, que lleguen a un refugio y salir de contextos de violencia y esperar a que las autoridades retomen sus actividades y se puedan presentar denuncias formales e iniciar procesos judiciales”, señaló.

Recordó que dentro del movimiento feminista existe una infinidad de organizaciones y cada una de ellas se dedica a una actividad en particular las cuales están activas empujando por diferentes flancos sus causas. “Todas están haciendo su labor para seguir estando presentes, que se mantenga la voz de las mujeres, visible su necesidad, se visibilice el tema de la discriminación y violencia contra las mujeres”.

Dijo que el objetivo final es que todo ese trabajo redunde en el diseño e implementación de políticas públicas que respondan a las necesidades de las mujeres.

De acuerdo con Ana Pecova es necesario mejorar la comunicación entre las organizaciones feministas y el gobierno. Las autoridades tienen que hacer un mayor esfuerzo de estar mejor en contacto con las mujeres, estar más cerca de las mujeres, principalmente para mejorar la provisión de servicios y dentro de éstos últimos los de la procuración e impartición de justicia.

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