Juristas, politólogos e integrantes de la sociedad civil expresaron preocupación por las últimas acciones del titular del Ejecutivo federal, como la más reciente iniciativa que anunció para disponer del presupuesto público con la justificación de la contingencia sanitaria del Covid-19.

Se llevó a cabo la videoconferencia denominada “Gobernabilidad en México, ante la crisis sanitaria del Covid-19”, en la que participaron Pedro Salazar, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; María Amparo Casar, presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad; Gonzalo Hernández Licona, exsecretario ejecutivo del Coneval; Jorge Suárez Vélez, economista y analista financiero, y María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, ONG que organizó el conversatorio.

María Amparo Casar consideró que el presidente de la República tuvo todos los elementos para tener un país “perfectamente gobernable”, porque al inicio tuvo de su lado a quienes no votaron por él; no obstante, ahora muestran diferencias con las políticas emprendidas; un discurso polarizante y la denostación a quienes no coinciden con él. Consideró que el mandatario federal no fortalece el Estado de derecho ni está de acuerdo con la división de poderes.

Estimó que el presidente empezó a tener confrontación con víctimas de la violencia; con funcionarios públicos, que incluso renunciaron a sus cargos, con mujeres; con elementos policiacos y, finalmente, con la comunidad científica y cultural del país. “Fue creando polos de descontento, de ingobernabilidad”, aseveró.

La especialista calificó como preocupante que el mandatario deje entrever su deseo de volver al hiperpresidencialismo de los años 70, sin contrapesos.

Por su parte, Pedro Salazar, de Jurídicas de la UNAM, dijo que preocupa que el presidente de la República ha estado emitiendo acuerdos o decretos en materia de seguridad, salud y presupuesto, y más recientemente su idea de manejar el presupuesto a discrecionalidad.

“La coyuntura que enfrentamos hoy (la pandemia) nos enfrenta a una catástrofe sin duda, y nos va a poder llevar también por la senda de las calamidades si las decisiones que toman los gobernantes son acciones equivocadas”, advirtió.

Sostuvo que bajo la contingencia sanitaria no se ha perdido la normalidad de funcionamiento del Estado, aunque advirtió que “estamos en el peor de los mundos (porque no existe) ni la normalidad constitucional del Estado democrático normal, funcionando sus tres poderes y a los distintos órdenes, ni la declaratoria de suspensión que exige el artículo 29 (constitucional), sino una situación intermedia de facto, en la cual hay limitación de derechos en muchas partes del territorio; dos poderes no están funcionando regularmente sino que el Ejecutivo está gobernando por decreto y no tenemos ninguna certeza de bajo de qué reglas se va a operar (en) la emergencia económica”.

Jorge Suárez Vélez también calificó como preocupante que el mandatario incremente el presupuesto para “programas clientelares”, pero mantenga “obras faraónicas” como la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.

“Lo que estamos viviendo ya es una pérdida de empleo importante que puede llegar a 2.5 millones de personas en este periodo, habrá desigualdad y con un desastre económico mayor que el que el coronavirus iba a imponer, porque seguramente el decrecimiento se asentará a 10%”.

Consideró que esta situación permitirá al presidente ponerse nuevamente en la jugada que más le gusta: “volver a estar en campaña, porque ésa es la situación que mejor le va”.

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