Los pueblos indígenas viven en graves condiciones de exterminio, pobreza, discriminación, exclusión y desigualdad en los diversos ámbitos de la vida nacional y de esas adversidades, la peor es la discriminación, individual y colectiva, que “lacera”, planteó el director general del recién creado Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino Montes.

Tras haber sido publicada en el Diario Oficial de la Federación la ley que crea ese nuevo organismo, expuso que la discriminación y el racismo no sólo están arraigadas en las estructuras estatales institucionales, sino en el conjunto de la sociedad.

“Ése es un tema que desafía a todos, desde cuando vas en la calle, cuando llegas a una casa o a un trabajo; desde cuando vas a la escuela o a los centros de salud”.

Ante esa situación, añadió, tenemos que hacer todo lo que está a nuestro alcance para evitar este tipo de conductas y actitudes y entrar en una etapa, donde podamos respetar al otro. Podamos reconocer al otro, aunque sea distinto. Y fue más allá, reiteró que se refiere “al otro” en su dimensión individual y colectiva.

Dijo que uno de los retos más importantes del instituto a su cargo es promover un conjunto de reformas constitucionales y legales que reconozcan plenamente los derechos de los pueblos indígenas en la Constitución federal y en las leyes de nuestro país.

Aseguró que ahora, a diferencia del pasado, nuestros pueblos ya no serán más objetos; ya no serán, como eran, en el mejor de los casos, sujetos pasivos de las políticas de acciones de gobierno, “sino que nuestros pueblos serán considerados y tratados como sujetos plenos de su propio desarrollo, de su propio bienestar sujetos plenos de su propia historia y de su propio futuro.

Empezamos una nueva etapa con los pies puestos en la tierra, conscientes de que las adversidades son múltiples, que tenemos un contexto muy complejo, con problemas muy difíciles de resolver pero con un nuevo marco institucional.