La titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo que en el Presupuesto de Egresos de la Federación se encuentran etiquetados los recursos para impulsar políticas exclusivas para niñas y mujeres, sin embargo, reconoció que el reto es el seguimiento puntual del gasto, así como establecer indicadores de resultados.

En su participación en el parlamento abierto “Retos y perspectivas sobre el presupuesto para la igualdad entre hombres y mujeres”, convocado por la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, la funcionaria declaró que se deben perfeccionar instrumentos de medición que permitan mostrar qué avances hay en la materia.

“Tenemos que hacer un análisis introspectivo, un análisis de medición, un análisis de indicadores, para ver en qué podemos mejorar, en qué tenemos que corregir y en qué debemos continuar”.

Cabe mencionar, que Amnisitía Internacional lanzó una petición al Estado mexicano para solicitar el presupuesto suficiente a instituciones y programas que garantizan el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

En su intervención, la directora de la Red Nacional de Refugios, Wendy Figueroa Morales, dijo que el Anexo 13 representa 2% del presupuesto total del país, y de esos recursos, 0.3% es para refugios y Centros de Atención Externa; por lo que consideró que es fundamental un presupuesto con perspectiva de género para garantizar la seguridad integral de las mujeres.

Mientras que la coordinadora de la Red Nacional de las Casas de la Mujer Indígena y Afromexicana, Nelsy Marisela Kú, dijo que uno de los obstáculos es que el recurso no está claramente definido y comprometido, “porque no hay nada que lo garantice a fin de que estas casas no paren sus actividades y sigan funcionando”.

Finalmente, la coordinadora de la Red Nacional de Alertistas, Leticia Burgos, solicitó a las y los diputados no disminuir el presupuesto para atender a niñas y mujeres para el próximo año y solicitó que haya una definición de indicadores de impacto del presupuesto, transparencia del gasto y evitar el uso clientelar.

marisol.velazquez@eleconomista.mx