Los ciudadanos mexicanos se apropiaron de la elección del pasado domingo, informaron y ejercieron un voto libre que modificó el mapa político del país y redefinió la correlación de fuerzas políticas en el Congreso de la Unión, consideró Lorenzo Córdova Vianello.

“El día después de la jornada electoral llegó y todos volvimos a nuestras rutinas, los mercados financieros, las empresas, las familias, los trabajadores, el comercio, todo se reencauzó con la certidumbre de las elecciones y con la civilidad que demostraron mayorías y minorías, con la responsabilidad política de quienes aceptaron su derrota y de quienes mostraron su disposición para la construcción de los acuerdos futuros”.

Al hacer un “breve balance” del proceso electoral que está por concluir en su primera etapa, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) se dijo convencido de que la pasada elección coloca a México “decididamente en la ruta de reconstruir la confianza en el sistema electoral”.

Se pudo comprobar el 1 de julio que las elecciones cumplieron su función civilizatoria de las diferencias políticas, aseguró, y que el voto es la herramienta más poderosa con la que cuenta la sociedad moderna para definir el futuro de las prioridades públicas y construir un futuro plural e incluyente.

Los comicios en los que se eligieron al presidente de la República y a los integrantes del Congreso de la Unión, por lo que hace al ámbito federal, explicó, son contundentes respecto a la alternancia en el poder.

“Podemos hablar de la elección con mayor índice de alternancia en la historia del país (...) es la constatación de que en México la decisión sobre quién nos gobierne, quién ocupe los espacios de representación, no la tiene nadie más que las y los ciudadanos a través de su voto”.

E insistió en que se avanza consistentemente en el proceso de reconstrucción de la confianza ciudadana en el sistema electoral.

“Sabemos que el trabajo no es un trabajo de un sólo día, es un trabajo que tiene que sedimentarse, que consolidarse y este instituto está comprometido en la reconstrucción de esa confianza. Lo demás pasa, como ya también se mencionaba, por la altitud de miras y la responsabilidad de los actores políticos”.

Sobre los partidos que podrían perder su registro al quedar por debajo de 3% de la votación válida emitida, el consejero Benito Nacif explicó que bastará con que rebasen dicho umbral en cualquiera de las tres elecciones federales (de presidente de la República, diputados federales o senadores) para mantenerlo.

“Si alguno de los dos partidos que actualmente en los resultados preliminares se confirma que (en) ninguna de las tres elecciones está arriba o igual a 3% de la votación válida emitida, entonces la Comisión de Fiscalización tendrá que nombrar un interventor para que intervenga sus cuentas y el manejo de todos sus activos”.