Insuficientes fueron las boletas en las casillas especiales, generando malestar entre la ciudadanía, largas filas y horas de espera, en algunos casos con miles de electores queriendo emitir su voto en una elección que fue considerada como histórica.

En algunos lugares, como la establecida cerca del metro Hospital General, a las 8:15 de la mañana, la fila de ciudadanos alcanzaba a llegar hasta la estación Centro Médico, y algunos de los electores llegaron horas antes de su apertura programada para las 8.

De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE) se instalaron 1,054 casillas especiales en todo el país, con 750 boletas por cada elección como lo mandata la ley, para que las personas en tránsito pueden sufragar.

Sin embargo, la demanda y la participación superó el número de boletas. Aglomeraciones se vivieron en las casillas especiales instaladas en el aeropuerto internacional, en las centrales camioneras y en diferentes puntos de la Ciudad de México.

En la delegación Iztapalapa, los electores cuestionaban a la prensa: “¿qué hacemos, qué podemos hacer? Éstos del INE no lo organizaron bien”.

La explicación del límite de 750 boletas no convenía a los ciudadanos quienes arriesgaban versiones de “fraude”, de “no, no dejan votar”.

Las ideas surgieron: votar en hojas en blanco por el candidato de su preferencia y que su intención se tomara en cuenta.

La propuesta obligó al consejero del INE, Ciro Murayama, a explicar en redes sociales:

“En las casillas especiales la ley sólo autoriza enviar 750 boletas. Si ya no alcanzaste, no se puede votar en hojas blancas ni improvisar soluciones.

“Se pondría en riesgo el sufragio de los 750 que votaron por llegar antes. Prudencia y civismo es lo que hoy requerimos como país”, soltó en Twitter.

La insistencia y frustración provocaron que en algunos puntos los ciudadanos bloquearan diferentes vías de la Ciudad de México, exigiendo a la autoridad electoral solucionar la problemática; sin embargo, al poco rato terminaban liberando las calles.

En algunos sitios el enojo llegó a subir el tono de voz, forcejeos entre los ciudadanos, persistencia en los electores en votar, filas que no dejaban de crecer, aunque, de acuerdo con la versión oficial, no se registraron mayores incidentes que roces entre los presentes.