El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador pretende una relación de subordinación con la UNAM y en general con las universidades públicas del país, afirmó Edgar Ortiz Arellano, catedrático de esa casa de estudios y socio presidente de Bismarek Consultoría S.C.

Ortiz Arellano dijo que una relación en condiciones de subordinación no puede ser, pues las universidades y los espacios académicos son, por naturaleza, de crítica al Estado y al statu quo, criticar a las élites del poder y criticar al gobierno.

“Si el presidente está esperando una situación de subordinación por parte de la universidad nacional, va a tener problemas para conseguirla porque se trata de una institución muy plural”, dijo.

En opinión del académico, la UNAM lo que quiere es una relación de respeto, en la cual se garantice su autonomía y se le sigan brindando los insumos necesarios para cumplir con las labores que realiza.

El académico enumeró algunos de los episodios que se convirtieron en desencuentros entre el presidente López Obrador y la UNAM.

El primero de ellos fue la intención del gobierno de bajarle el presupuesto, lo cual, indicó, sorprendió a la comunidad entera, debido a que ninguno de los anteriores presidentes, a pesar de que sabían de que en esa casas de estudios había sectores que no eran sus simpatizantes, se habían atrevido a plantear una reducción en los recursos fiscales.

En segundo lugar, mencionó, fueron las acusaciones del presidente de que había privilegios en la áreas académicas y administrativas de la UNAM, cosa que, recalcó, es verdad, pero sólo en la alta burocracia, porque hay una gran cantidad de profesores que ganan cantidades irrisorias.

En tercer lugar, apuntó lo que llamó la intención del gobierno federal de intentar apropiarse y extender su influencia en todos los ámbitos de la sociedad mexicana, incluida la universidad.

A ello, dijo, hay que sumar el hecho de que en los últimos meses se han generado movilizaciones dentro de la universidad tendientes a desestabilizarla y tratar de paralizarla mediante una confrontación.

Recordó que en política no hay casualidades y mencionó que algunas versiones periodísticas han señalado que detrás de estas movilizaciones se encuentran personajes como el jefe delegacional en Gustavo A. Madero, Francisco Chíguil Figueroa, que pertenece a Morena, el partido del presidente.

El académico llamó la atención en que el gobierno federal sólo se ha limitado a señalar “que hay mano negra” en la toma de al menos 16 planteles universitarios, cuando podría utilizar los instrumentos de inteligencia del Estado para investigar quiénes son los causantes de esos intentos de inestabilidad, denunciarlos y actuar en consecuencia.

Por esa razón y otras posiciones del gobierno federal respecto de la UNAM, abundó Ortiz Arellano, hay varios sectores universitarios que se sienten desilusionados por el presidente López Obrador y la llamada cuarta transformación.

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