En México existen 33 institutos electorales (32 locales y uno federal). Todos con un objetivo común: organizar los comicios. Sin embargo, tienen estructuras diferentes, desde aquellos que se integran fundamentalmente para el tiempo que duren los procesos electorales, hasta los que operan todo el tiempo.

Autor del libro Los Méxicos Electorales. Integración, Organización y Administración Electoral, editado por el IFE, el doctor Ernesto Hernández Norzagaray explica que -por ejemplo- la integración de los órganos electorales no es la misma en los diferentes estados del país. Y es que ello depende de lo estipulado en las diferentes leyes estatales.

Que incluso, el modelo del IFE, de ocho consejeros y su Presidente, no se repite en las demás entidades.

A nivel de los estados (hay) una cierta economía en cuanto a la integración de los órganos , advierte Hernández Norzagaray, actual investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa y quien fuera consejero electoral en esta entidad.

También habla de las diferencias en sus formas de integración y la participación que tienen en ésta los actores políticos, como los partidos y los poderes Legislativo y Ejecutivo.

¿Por qué diferente..?

Bueno, en algunos casos interviene prácticamente el Poder Ejecutivo. En otras también interviene, aunque sea sólo con voz, en la integración de los órganos. Y en otras, si bien se matiza mucho para atenuar la presencia o el efecto partidario en la integración de los órganos, se busca que una vez que se integró el órgano, sean los propios consejeros quienes designen a su Presidente.

Y eso le da un cierto margen de mayor libertad, a (diferencia de) cuando es por la vía de las mayorías en los congresos de los estados como se designa a un Presidente que pudiera estar cercano a las posturas de esa mayoría (legislativa).

Entonces, esto presenta los matices que vamos encontrando en la integración de los órganos y eventualmente, hasta en el desempeño que tiene el órgano electoral. Hay institutos que muchas veces están muy cuestionados de origen y esto, en el momento de calificar procesos electorales, inmediatamente recae la crítica en forma muy severa .

Cuestionado referente a que si la participación del Ejecutivo local es por ley (estatal), el investigador lo confirma. Por ejemplo -indica-, cuando se trata de integrar el órgano, el Ejecutivo propone a ciertos candidatos y el resto los plantea el Poder Legislativo, de tal manera que de esas propuestas sale la integración del órgano electoral.

Aves de paso

Hernández Norzagaray expone que la integración del órgano electoral es, en muchos estados se efectúa sólo por el tiempo que duran los comicios. Aunque habrá una estructura permanente, enfatiza.

En Sinaloa, tenemos que, una vez finalizado el proceso, por ley debe nombrarse una Comisión Permanente. Entonces dicha Comisión (...) es quien toma las decisiones principales...

Esto es una cuestión que busca mantener la presencia y sobre todo impulsar las iniciativas que tienen relación con los programas de cultura cívica que se dan todo el año... .

¿Y quiénes califican la elección (...) nada más están durante el periodo electoral?

Exactamente.

¿Cuál es el modelo que predomina en el país..?

Es un modelo parecido al IFE. Aunque, como le decía (...) tiende también a economizar en cuanto a la integración. Es decir, cada vez hay menos consejeros en los órganos. Mientras el IFE tiene nueve, con todo y su Presidente, la franja donde hay mayor número (...) de estados es con seis, más el Presidente. Algunos estados son cuatro y el Presidente.

En ese sentido, también hay un debate: ¿Cuántos son los que debe haber? Habrá algunos que le apuesten a que tenga una estructura similar al Instituto Federal Electoral (IFE), otros que donde sea mínima la integración del órgano.

Pero el asunto es que también tenemos en el país una gran diversidad de estados, hay entidades muy grandes, estados muy poblados que reclaman un mayor número de integrantes para hacer una función más eficiente durante el año. En cambio hay estados (...) con una escasa población...

Vieja aspiración

El investigador recuerda que la homologación de los institutos electorales es una vieja aspiración. Trae a la memoria que fue el entonces Secretario del IFE, Fernando Zertuche (1998-2004), quien hablaba de una Ley Nacional de Elecciones.

Él creía mucho, alguna vez en un evento de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales lo planteó. Deberíamos avanzar en una norma única, de manera que esta diversidad de diseños no fuera tan diversa, sino que conforme a los principios constitucionales todo aquello estuviera en sintonía, garantizando una mayor calidad, un menor costo y demás , comenta.

De hecho, en la última reforma constitucional, se ha avanzado un poco en eso, ya algunas competencias, por ejemplo, recaen en el IFE, como el manejo de medios (tiempos del Estado) y demás.

Se ha avanzado, pero en el marco del Federalismo, muchos órganos electorales recuerdo que, incluso, sacaron desplegados los presidentes de los órganos electorales planteando que desde un punto de vista federal esto atentaba con la soberanía de los estados...

Finalmente esta postura fue la que ganó, se quedaron los órganos electorales como tales y lo único que se hizo en las reformas pasadas, fue tratar de poner algunas de las competencias en el IFE .

¿Esta falta de homologación de los institutos no puede ser un factor de debilidad..?

Yo creo que sí y no. Sí, porque definitivamente estamos hablando de leyes electorales de distintas velocidades. En algunos estados tenemos un mayor desarrollo...

Y no, porque esto ha significado que los principios federales más o menos funcionen, de acuerdo (...) con el tipo de arreglo que se da en los estados y que permita que las cosas funcionen con cierto orden.

...Yo me inclino por que haya una mayor simetría en las instituciones electorales de forma tal que estemos ante una misma velocidad, porque de otra manera lo que vemos es que uno se va de un estado a otro y parecieran dos mundos diferentes .

mrubi@eleconomista.com.mx