La falta de recursos económicos es uno de los principales factores para que los mexicanos no asistan a la escuela, alertó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018, divulgado este miércoles, el órgano de evaluación de las políticas de desarrollo social en el país precisa que no es suficiente la gratuidad de la educación para asegurar dicho derecho a los mexicanos.

“La condición económica es un factor que determina diferencias en el acceso al derecho; en este sentido, la gratuidad de la educación pública obligatoria no es suficiente, es necesario garantizar que toda la población pueda solventar los costos de la educación”, indica.

“Los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016 identificaron poco más de 1 millón de personas entre 3 y 17 años que viven en hogares con ingresos por debajo de la línea de bienestar mínimo y no asistían a la educación básica”, establece el documento.

Aunado a las carencias económicas de los estudiantes mexicanos, existen otros factores como la infraestructura o la falta de personal docente, que impiden que se ejerza el derecho a la educación plenamente.

“La combinación de infraestructura insuficiente junto con las condiciones de desventaja de la cual provienen los alumnos tendrá efectos negativos en el aprovechamiento escolar, ampliando con ello las desigualdades. Aunado a lo anterior, los datos sobre suficiencia de personal dejan ver que en el 2013 casi una quinta parte de las plantillas docentes de primaria y una cuarta de las de secundaria no estaban completas”, indica el informe.

En este sentido, el Coneval refiere en la Evaluación 2018 que el Programa Nacional de Becas ha identificado que necesita generar una nueva manera de evaluar los ingresos de sus beneficiarios ya que, hasta ahora, se miden a través de las declaraciones de los mismos, provocando que los estímulos económicos no lleguen a la población de más escasos ingresos.

De acuerdo con el órgano de evaluación, las becas públicas, sin considerar las que otorga Prospera, se concentran entre los hogares clasificados entre los deciles IX y X, es decir, aquellos que tienen ingresos trimestrales de entre 67,034 y 160,820 pesos, respectivamente.

Asimismo, otro factor que propicia desigualdad en el aprendizaje, se lee en el documento, es la discriminación a sectores de la sociedad como indígenas, mujeres embarazadas, madres y personas con alguna discapacidad.

“La calidad de la educación obligatoria en México tiene áreas de oportunidad”, puntualiza el documento.

PRESUPUESTO AUMENTA DE MANERA ASISTENCIAL

De acuerdo con el Coneval, el presupuesto destinado a disminuir las carencias sociales ha ido en aumento con el pasar de los años; no obstante, no ha influido en ayudar a que el ingreso de las familias mejore.

“En México, la planeación del desarrollo se ha diseñado e implementado a través de programas públicos y, por lo tanto, se ha guiado por objetivos que responden a estructuras programáticas, dejando de lado una visión amplia e integral del desarrollo”, explica.

En su estudio para este año señala que entre el 2010 y el 2017 se identificaron 6,488 programas, de ellos, predominaron aquellos orientados a la educación, el bienestar económico y la salud.

“La existencia de este tipo de programas ha contribuido a reducir algunas carencias sociales; sin embargo, no se han generado las condiciones necesarias para que disminuya la pobreza por ingresos. Es a partir del crecimiento de la productividad —el cual depende no sólo el capital humano sino también el capital físico y la organización del trabajo— y de las acciones puntuales de política pública como se puede incrementar el ingreso de los hogares”, se precisa.

El Coneval añade que 22.8 % de los programas y acciones de desarrollo social entre el 2010 y el 2016 estaban orientados a generar bienestar económico; en el mismo periodo, 17.5 % de la población mexicana obtuvo ingresos menores a la línea de bienestar mínimo y uno de cada dos mexicanos tuvieron ingresos inferiores a la línea de bienestar.

“Lo anterior demuestra que los programas presupuestarios destinados a la generación de ingresos entre los más pobres del país tienen alcances limitados y, por lo tanto, el crecimiento sostenido del poder adquisitivo en México no debería sólo provenir de estas intervenciones”, reitera.

El Coneval hace un análisis también sobre el presupuesto ejercido y los programas sociales generados entre el 2010 y el 2017, en donde se observa que entre el 2014 y el año pasado los programas se redujeron al pasar, en el primer año mencionado de 248 a 149 el año pasado.

Sobre el 2017, el Coneval puntualiza que, del total de programas, 88 se consideraron como prioritarios y 61 no prioritarios; éstos últimos debido a que no abonan de manera directa a superar la pobreza.

En tanto que de los 88 programas prioritarios se indica que 68 aumentaron o mantuvieron su presupuesto en términos reales respecto del 2016, mientras que 20 programas lo disminuyeron.

hector.molina@eleconomista.mx