Gregorio Antonio Hernández, corresponsal de Radio Lobo y amigo cercano de Gregorio Jiménez, periodista de los diarios Notisur y Liberal del Sur de Veracruz, que fue hallado el martes en una fosa, aseguró que el asesinato tiene un vínculo con las actividades reporteriles de Gregorio Jiménez.

Dio a conocer que su compañero asesinado estaba realizando una investigación sobre grupos de secuestradores de Villa de Allende, lo que explica en gran parte que su cuerpo haya sido encontrado junto al líder de la CTM en aquella comunidad, Ernesto Ruiz Guillén.

El sábado 18 de enero, Ernesto Ruiz Guillén, secretario de la CTM en la Villa de Allende fue secuestrado violentamente después de que había salido de una reunión. Fue atacado con armas de fuego y subido a un vehículo y luego desapareció, su cadáver apareció junto con el de nuestro compañero , expuso en una entrevista de radio con Carmen Aristegui .

GARANTÍAS

Organismos internacionales encargados de vigilar los derechos humanos demandaron al Estado mexicano el cumplimiento de su obligación, para que los periodistas sean capaces de llevar a cabo su labor.

Tras la noticia del asesinato de Gregorio Jiménez, el representante de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU- DH), Javier Hernández Valencia, declaró que es urgente atender el evidente clamor del gremio periodístico, porque se diseñen e implementen medidas eficaces de prevención ante la vulnerabilidad creciente en la que desarrollan sus labores .

Agregó que también es fundamental combatir la impunidad que rodea los casos de agresiones en contra de los comunicadores, así como los múltiples ataques a las instalaciones. Ello, a decir de Javier Hernández, es un deber indelegable e irrenunciable de las autoridades .

Recordó que el relator especial sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión, Frank La Rue, y el Comité contra la Tortura han instado a las autoridades federales y estatales a implementar las medidas necesarias para garantizar los derechos a la vida, la integridad y la libertad de expresión de los periodistas.

Por su parte, Amnistía Internacional condenó el asesinato y recordó a las autoridades su obligación de garantizar que quienes ejercen el periodismo puedan llevar a cabo su labor sin temor a represalias.

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