El sector penitenciario es una pieza clave dentro de la cadena de la seguridad pública en México. Atender y poner atención en las complejidades de las cárceles y centros de reinserción es clave para pensar en un mejor panorama para la estabilidad social, especialmente dentro del contexto de la emergencia sanitaria.

Durante la conferencia virtual Las cárceles: una bomba de tiempo en la contingencia, coordinado por la organización Causa en Común, expertos en el tema coincidieron en la necesidad de voltear a ver al sistema penitenciario que durante décadas no ha aparecido en las prioridades de las autoridades ni de la sociedad. 

María Elena Morera, Presidenta de Causa en Común, agregó que es fundamental garantizar los derechos humanos, no sólo durante la pandemia, para enfrentarse a una mejor situación de justicia y seguridad en el país.

Comentó que no es posible pensar en seguridad si no se está dispuesto a brindar los derechos humanos a los presos. Además de que las condiciones de espacios, higiene y alimentos en las cárceles son clave en el proceso de reinserción, "tampoco se puede esperar que salgan de los centros penitenciarios si no han recibido tratos humanos", dijo la especialista.

Saskia Niño de Rivera, directora general de la organización Reinserta, enfatizó que, la pandemia sólo está exponiendo todas las problemáticas que persisten en los centros penitenciarios. La corrupción, el bajo presupuesto que reciben y el autogobierno.

Enfatizó en la necesidad de que "los penales funcionen de otras maneras, no sólo por custiones de gobernabilidad sino por seguridad y derechos humanos". 

En su participación Apolonio Armenta y Eduardo Guerrero, Titular de la Unidad del Sistema Estatal Penitenciario de Coahuila y Asesor en materia penitenciaria respectivamente, coincidieron en uno de los aspectos que más quedan en el debate en medio de la pandemia: el bajo presupuesto que reciben los centros penitenciarios locales es el detonante principal de las condiciones en las que habitan los presos las cárceles. 

La importancia de alertar sobre las condiciones de los centros penitenciarios también radica en que las autoridades prioricen tanto el funcionamiento de las cárceles como la eduación o la salud, comentaron.

Por su parte, Ana Pecova, Directora Ejecutiva de EQUIS Justicia para las Mujeres, comentó la importancia de mirar en retrospectiva la situación actual que enfrentan las cárceles en México. De ver, "¿cómo se ha llegado al punto de tal sobrepoblación e insuficiencia de recursos en los centros penitenciarios?".

De observar quiénes son los y las que conforman la población privada de la libertad, sus antecedentes socioeconómicos, sus condiciones familiares, su situación jurídica y plantearse si realmente la cárcel es la única opción para efectuar la justicia

Ana Pecova y Saskia Niño de Rivera enfatizaron y celebraron las liberaciones que las autoridades han llevado a cabo, durante los días recientes como parte de las medidas de contención ante la emergencia sanitaria. "Ninguna liberación fue relacionada con presos que comentieron delitos mayores", además de que implican un paso en la garantización de los derechos de los internos y de evitar focos de contagio que podrían ser imposibles de controlar. 

Ley de Amnistía, mal percibida

Los participantes del conversatorio también debatieron la cuestión de la Ley de Amnistía federal. Acotaron que, distinto a lo que se piensa, este elemento no surge como un método de respuesta a la crisis sanitaria para evitar contagios masivos dentro de las cárceles. 

Por el contrario, previo a la crisis, surge como un método de análisis de las condiciones de la población privada de la libertad y de las posibilidades alternas de impartición de justicia. 

Aunque no es su razón de ser, la pandemia sí ha focalizado la atención en la urgencia de sus aplicaciones y el debate entorno a la misma. Ana Pecova, enfatizó especialmente, más que en elemento jurídico, en el "mensaje simbólico" que envía a las autoridades, de la necesidad de buscar otras formas de actuar en materia de justicia.