En materia de diálogo con las sociedad civil afectada o con algún interés relacionado con la construcción del Tren Maya, siempre será mejor tener más, pero ya se han logrado establecer los puentes de comunicación que permitan darle cauce y solución a las problemáticas que se presenten producto de esta obra prioritaria del gobierno federal, afirmó Luis Alegre Salazar.

En entrevista, el representante del presidente Andrés Manuel López Obrador ante las organizaciones de la sociedad civil en Quintana Roo, sobre la construcción del Tren Maya, explicó que en esa entidad del Caribe mexicano el turismo es uno de los sectores que más han manifestado su preocupación por que las obras puedan generar afectaciones a los viajeros.

Por ello, se ha puesto particular atención en implementar estrategias que permitan reducir, al mínimo posible, las afectaciones, tanto para los turistas, como para empleados, cadenas de abasto y, en general, todos lo relacionados con la industria de la hospitalidad, que en esa entidad es el gran motor económico.

Explicó que la preocupación de los diferentes actores de la industria turística del estado es que la reactivación que ha comenzado a darse luego del largo periodo de confinamiento en todo el mundo para contener la pandemia de la Covid-19,  pueda lesionarse ahora con las obras para la construcción del Tren Maya.

Esa preocupación es particularmente un tema relevante en el sur del estado, concretamente en la zona de la Riviera Maya y destinos ubicados al sur, debido a que las obras del tren afectarán la carretera que comunica a esa zona con Cancún, donde se encuentra el aeropuerto, que es la entrada y salida de más del 60% de los turistas que llegan a los destinos de esa entidad.

La preocupación escaló porque el año pasado ocurrió el colapso de una cúpula subterránea, justo debajo de un tramo de la carretera 307, entre Cancún- Playa del Carmen, por donde transitan diariamente alrededor de 50,000 vehículos. La reparación llevó alrededor de nueve meses.

Para atender esa situación se tuvo que reducir la circulación a un carril hacia el sur y un carril hacia el norte, lo cual generó congestionamientos viales en la zona. Inmediatamente eso alertó a la población porque se pudiera generar este tipo de problemas de tránsito cuando se construya el Tren Maya y que afecten a los turistas a la llegada a su hotel o rumbo al aeropuerto y puedan perder sus vuelos.

La construcción del tramo 5-Norte, justo a esa altura, estará a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Por ello, lo que se hizo fue reunir a representantes de diversas organizaciones de empresarios turísticos, trabajadores, taxistas, entre varias otras, con funcionarios militares encargados de ejecutar la obra para que les explicaran la capacidad de ejecución con la que cuentan y las medidas que se implementarán, con el fin de reducir al mínimo las afectaciones a los usuarios de la carretera.

La reunión se realizó en la zona de obras del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles de la Ciudad de México, para que pudieran observar la cantidad de personal (más de 30,000) y ejecución de obra con la que cuenta el Colegio de Ingenieros Militares, así como el conocimiento y experiencia adquirida para ejecutar obras de esa magnitud. 

También estuvieron presentes autoridades de las secretarías de Gobernación, Turismo y Comunicaciones y Transportes, Fonatur, así como del gobierno del estado, quienes atendieron las inquietudes de las asociaciones.

Alegre Salazar indicó que se ha hecho trabajo para sensibilizar a los ingenieros militares de la importancia logística que tiene la carretera Cancún-Playa del Carmen, que es la única que comunica a las zonas hoteleras con el aeropuerto.

También se ha entablado dialogo con la constructora ICA, que tiene la carretera de Cancún-El Quintal-Playa del Carmen, a quien se le propuso reducir su tarifa de peaje, de 250, a 175 pesos, con lo cual se incrementaría el aforo por esa vía y quitaría una carga importante a la carretera Cancún-Playa del Carmen, durante las obras del Tren.

Comentó que Fonatur construye vialidades alternas paralelas bajo las líneas de alta tensión de electricidad, que también ayudará a disminuir el trafico por la vía principal.

Por otra parte, comentó que se atienden las demandas de las comunidades rurales e indígenas, principalmente las relacionadas con indemnizaciones que se arrastran de sexenios anteriores. Además organizaciones de trabajadores de la construcción, que buscan beneficios de la derrama económica la obra para la población local, entre otros sectores con quienes se mantiene una fluida comunicación.

diego.badillo@eleconomista.mx

kg