El director General de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing, advirtió que el número de migrantes que pierden la vida en peligrosas travesías emprendidas con la esperanza de encontrar mejores condiciones para sí mismos y sus familias no deja de aumentar.

En el marco del Día Internacional del Migrante, celebrado el 18 de diciembre, la OIM dio a conocer que de enero a diciembre del año en curso, 4,868 personas en el mundo perdieron la vida en su travesía por vía marítima o en remotos desiertos y montañas. Ello hace que el 2014 sea el año más mortífero, ya que se duplicó el número de muertes registradas el año pasado.

De acuerdo con datos recopilados por la OIM, 307 personas perdieron la vida en su intento por cruzar la frontera terrestre entre México y los Estados Unidos, lo que hace a esta frontera el tercer sitio de paso de migrantes más mortal a nivel mundial.

Según la OIM, el número más elevado de muertes se produjo en el Mediterráneo, donde más de 3,000 personas fallecieron ahogadas por hallarse en embarcaciones inadecuadas para la navegación. A su vez, más de 540 migrantes fallecieron en la Bahía de Bengala.

Por su parte, en conferencia de prensa, el director de la Asamblea Popular de Familias Migrantes de Oaxaca, Guerrero, Puebla y el Distrito Federal (Apofam), Marco Antonio Castillo, indicó que desde hace 20 años, alrededor de 4 millones de familias con uno o varios trabajadores migrantes que ingresaron a Estados Unidos, experimentan una ruptura interna derivada de la imposibilidad legal y material de reunirse en el país o en la Unión Americana.

Este distanciamiento, puntualizó, afecta a unas 30 millones de personas que no ven a sus familiares en periodos largos. Ello, dijo, promueve el enfriamiento de los lazos familiares, causa ruptura emocional y hasta depresión.

A su vez, la organización civil Sin Fronteras comentó que la implementación del Plan Frontera Sur es muestra de una regresión en el acceso a los derechos humanos de esta población, pues se centra en la administración y control de flujos migratorios desde una óptica de seguridad nacional, y no toma en cuenta los problemas estructurales por los cuales la población sale de sus países de origen; las situaciones a las que se enfrentan en su tránsito por nuestro país; las deficiencias y vicios del modelo de gestión migratoria implementado y de la autoridad a cargo de ejecutarlo; ni los obstáculos para integrarse a la sociedad de quienes deciden quedarse en México, así como de quienes son deportados desde EU.

Sin Fronteras advierte que el ver el tema de la migración únicamente desde el punto de vista de la seguridad nacional ha exacerbado las violaciones a los derechos humanos de esta gente y las ha expuesto, como nunca antes, a las manos del crimen organizado. El temor a denunciar, a ser detenida, secuestrada o desaparecida las convierte en víctimas invisibles y, por lo tanto, en seres humanos olvidados, vejados y discriminados, situación que se agrava cuando se trata de niñez migrante.

En tanto, en el mensaje del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon explicó que la migración internacional se calcula actualmente en unos 232 millones de personas que buscan en países distintos al suyo nuevas oportunidades de mejorar su vida.

[email protected]