Los tres debates presidenciales fueron dinámicos por la participación de los moderadores e inclusión del público, pero aún son rígidos en los tiempos de cada candidato y en las normas para hacer uso de las tecnologías, situación que deberá mejorar, consideraron especialistas.

En la recta final de las elecciones presidenciales 2018 y de cara al 1 de julio, el presidente de Consulta Mitofsky, Roy Campos, dijo que el primer debate presidencial, que se realizó el 22 de abril, tuvo una alta expectativa por la participación de los moderadores que permitieron que los candidatos tuvieran una mejor interacción verbal y sin interrupciones.

“En el segundo (encuentro) los conductores interrumpieron muchísimo y en el tercero también, me parece que tres moderadores es excesivo, fue una entrevista múltiple en algunas ocasiones; también las preguntas no eran las que se querían saber (por la audiencia) por ser muy educadas y lo volvió tedioso (...) la ruta a seguir va en el sentido del primer debate”.

Abundó que se debe permitir el uso de celulares y tablets o que los asesores puedan dar información a los debatientes y menos recomendaciones en el código de vestimenta: “Los tres debates son ejemplos de que sí se puede innovar y se pueden adaptar a distintos formatos; reitero que los debates influyen poco porque ninguno de ellos fue el parteaguas para una situación en esta elección presidencial”, afirmó.

Por otra parte, el especialista del ITAM, Horacio Vives Segl, dijo que deben existir propuestas claras, capacidad de argumentación e improvisación para posicionar las ideas, así como no salir de los temas principales para dar paso a las acusaciones, porque el objetivo es que defiendan los planes para desarrollar sus plataformas electorales.

Consideró que las interacciones del público, presente o virtual, deben pasar por un filtro para “descafeinar” el uso del lenguaje.

“Los candidatos (presidenciales) pisarán acelerador en la recta final pero hay hartazgo de la ciudadanía, y en efecto el Mundial 2018 (de fútbol) quitará centralidad a las campañas, yo no espero ya nada espectacular en las dos semanas”, mencionó Vives Segl.

Asimismo, el especialista del ITESM, Gustavo López Montiel, opinó que los formatos de los tres encuentros tuvieron que ser para que los abanderados se sintieran desprotegidos, pero ante las múltiples normas resultó contrario porque “hubo tiempos muy restringidos para que pudieran contrastar ideas y no (fueran) tan acartonados”.

“La idea de los debates es abrir la posibilidad de ver a los candidatos en condiciones en las que no se sientan seguros y por lo tanto puedan responder preguntas no estructuradas, sino que surjan de la discusión, hay detalles por mejorar en ese aspecto”, concluyó el especialista.