A pesar de que el Estado es quien debe garantizar protección a defensores de derechos humanos; son las familias de víctimas de violaciones graves a las garantías fundamentales, quienes han empujado leyes, tratados y medidas para que exista un avance en la materia, reconocieron las oficinas en México de la ONU DH y ONU Mujeres.

Al presentar el libro La Lucha. Historia de las y los defensores de derechos humanos en Chihuahua, la representante en México de ONU Mujeres, Ana Güezmes, exhibió que en México, donde impera una cultura de impunidad, es necesario que se reconozca la labor de los defensores.

Advirtió que, en particular, hace falta proteger a las mujeres que se dedican a ello, pues además de estar expuestas a los riesgos propios de su profesión, están expuestas a otro tipo de adversidades como la discriminación.

El representante adjunto en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), Jesús Peña Palacios, expuso que violaciones graves como el feminicidio y la desaparición de mujeres no es un problema que competa exclusivamente al género femenino.

Ante la absoluta impunidad que impera en el país, son las familias de víctimas de violaciones graves a derechos humanos, quienes hacen sus propias investigaciones. Son ellos quienes insisten sin mayor resultado a las autoridades para que su caso avance y son ellos mismos los que deben soportar su indolencia.

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