En México no se ha creado una forma de medición sobre el impacto que tienen las leyes, lo que deja en el rezago la eficacia de estas decisiones normativas, señaló Diego Valadés, académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

"No tenemos todavía en México un sistema de medición de la eficacia, del impacto normativo de nuestro sistema legislativo, no hemos diseñado formas de calibrar en la realidad, cuáles son lo es efectos que están produciendo nuestras decisiones”, dijo durante la presentación del libro Protección a los derechos humanos. Perspectivas nacionales e internacionales.

Y en tal sentido, subrayó, estamos actuando en el sigo XXI de manera muy semejante a como se actuaba en el siglo XIX; estamos ofreciendo respuestas normativas para una multiplicidad de problemas, sin detenernos después a examinar los efectos reales que esos nuevos elementos normativos hayan tenido.

El jurista puntualizó que las grandes definiciones de políticas que se toman en el país, siguen teniendo un propósito eminentemente declarativo y los “términos de la eficacia de las decisiones normativas y de las decisiones de política pública han quedado rezagadas”.

Valadés indicó que tenemos una realidad desajustada, lo cual consideró “es gravísimo que tengamos una realidad contrastante” en materia de derechos humanos, entre lo que dice nuestra norma, “que es realmente muy elocuente y paradigmático, y lo que ocurre en la realidad”.

“Tenemos un estado de derechos, pero no un Estado de Derecho, que son cosas distintas. Por derechos no hay quien nos gane, estamos a la vanguardia, en el campo del estado de derecho estamos realmente muy rezagados”, dijo.

El académico indicó que revisar el sistema de Derechos Humanos en México y ver el estado en que se encuentra esta materia, es una de las más importantes tareas a llevar a cabo, a fin de darle a la democracia un sentido que vaya más allá de lo declarativo.

Expuso que la reforma en materia de derechos humanos fue importante, sin embargo consideró que darle el tono de carácter “definitiva” no es la correcta ya que se deben seguir dando “nuevas respuestas” a las problemáticas.

“Es como creo que debemos ver este tema, no como una meta ya alcanzada, sino como un nuevo punto de partida para seguir construyendo los derechos humanos, y darles la eficacia que necesitan para que podamos sentirnos orgullosos de ello”, manifestó.