El gobierno federal sostiene que la masacre de nueve personas, entre ellos seis menores de edad, integrantes de la familia LeBarón, pudo tratarse de una confusión de un grupo delictivo para “defender su territorio”. Sin embargo, expertos en seguridad plantearon al gobierno no descartar la posibilidad de una amenaza por extorsión.

“Claramente iban por ellos, y eran el blanco, y lo más probable es que tenga que ver con cobro de cuota. Esto es como una acción para que toda la gente que vive en esas zonas se ponga (alerta) (...) y sepan que, si no pagan, les va a pasar lo mismo que a los LeBarón; ésa es la lógica. No lo sabemos, pero probablemente era (la familia) más próspera, o probablemente era la más rebelde, la que no estaba pagando (extorsiones)...”

“Hay muchos detalles que no conocemos de esto. Para que el grupo criminal se haya atrevido a hacer algo así contra ciudadanos americanos, y que tienen tanta conexión con los medios, realmente saben que iba a generar mucho ruido mediático y probablemente una respuesta muy fuerte del gobierno. Aunque  a lo mejor también ya sienten que eso es menos probable, dada la postura del presidente, hicieron el cálculo de riesgo”, dijo en entrevista el consultor y especialista en seguridad Eduardo Guerrero Gutiérrez.

En el mismo sentido, el director del Observatorio Nacional Ciudadano, Francisco Rivas, consideró que las autoridades federales cometieron una irresponsabilidad al señalar una sola hipótesis.

“No se puede descartar ninguna línea de investigación, y hacerlo vulnera el debido proceso. Es poco oportuno que las autoridades salgan a dar una declaración en este momento desacreditando los procesos de investigación”, comentó.

Cabe destacar que el jefe de Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, Homero Mendoza Ruiz, descartó el miércoles pasado un ataque directo contra la familia LeBarón, al desechar que una hipótesis era la posibilidad de que el grupo La Línea haya sido el autor del ataque contra la familia, al confundir al convoy en el que viajaban con una célula de Los Salazar.

Pero la fiscal de Sonora, Claudia Indira Contreras, dijo que aún no se puede definir si el ataque a la familia LeBarón fue una confusión, por lo que se buscará la declaración de los menores sobrevivientes, y quienes son atendidos actualmente en un hospital de Estados Unidos.

Julián y Adrián LeBarón, familiares de los nueve fallecidos, han dicho que, debido a la saña con la que fueron asesinadas tres mujeres y seis menores, no creen que el crimen haya sido confusión de una banda criminal, como sostienen las autoridades federales.

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