El viernes concluyó el periodo extraordinario de sesiones en el Senado y los desacuerdos sobre el cáñamo y si éste es o no psicoactivo, además de la falta de respaldo a la propuesta para no criminalizar a los portadores de hasta 28 gramos de mariguana, cancelaron la discusión de la reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal que autoriza el uso médico y terapéutico de la mariguana.

Los senadores bajaron el telón del periodo extraordinario, tras avalar las reformas de fiscalización y rendición de cuentas en materia anticorrupción, además del mando mixto policial; este último no pudo salir del Congreso al detenerse en la Cámara de Diputados.

Hubo presión porque una de las leyes que más expectativas causó fue la de regulación de la cannabis. La reforma del uso médico de la mariguana, en teoría, también buscaba que los suplementos alimenticios a base de cáñamo pudieran ser importados sin que mediara una receta médica.

Pero los senadores debían modificar el dictamen avalado en comisiones porque definieron que a diferencia de la mariguana, que proviene de la misma planta, el cáñamo carece de propiedades psicoactivas. Según la forma en que se cultive es posible obtener de ella toda clase de productos de uso industrial que nada tienen que ver con las propiedades farmacológicas de la planta, por lo que de ningún modo significan algún riesgo para la salud .

Tras la presión de la Secretaría de Salud y la Cofepris, los senadores clasificaron al cáñamo como una sustancia psicotrópica que tiene amplios usos terapéuticos y constituyen un problema menor para la salud pública .

Los acuerdos se frenaron, y Raúl Elizalde, padre de la menor Grace, y el exdiputado Fernando Belaunzarán culparon de ello a la Secretaría de Salud y a la Cofepris.

¡Tengo coraje!, tanto trabajo, tanto tocar puertas y acabar con esto. Ahora exigimos que salga en septiembre, no es posible tanto retardo , dijo Elizalde.

Alejandro Encinas, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, advirtió que la suspensión de una reforma de esta naturaleza frena temporalmente la solución de un problema de urgencia médica, ya que alrededor de 2 millones de mexicanos sufren algún tipo de epilepsia que podría ser atendida con medicamentos derivados de la cannabis.

tania.rosas@eleconomista.mx