Antes de dar inicio a la lectura del documento que preparó para el mitin en el Zócalo, el poeta Javier Sicilia exigió la renuncia del secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna.

Ante más de 70,000 personas reunidas en el Zócalo y tras cuatro días de marcha, Sicilia dijo que el presidente Felipe Calderón dará prueba de que escuchó a la sociedad civil pidieron la renuncia de su secretario.

Yo quiero pedir, antes del leer mi discurso, la renuncia del Secretario de Seguridad Pública, queremos oír un mensaje del Presidente con esa renuncia, un mensaje del Presidente de la República diciendo que sí nos oyó", solicitó el novelista.

Ya en su discurso, Sicilia abundó que aun es posible rescatar y reconstruir el tejido social de nuestros pueblos barrios y ciudades.

Dijo además que no se aceptará más una elección si antes los partidos políticos no limpian sus filas "de estos que enmascarados en la legalidad están coludidos con el crimen y tienen al Estado maniatado y cooptado al usar sus instrumentos para erosionar las esperanzas de cambio de los ciudadanos.

"Por qué las autoridades y nuestros partidos han aceptado que en Morelos y en muchos estados de la República, gobernadores señalados públicamente como cómplices del crimen organizado permanezcan impunes y permanezcan en las filas de los partidos y a veces en puestos de gobierno".

En ese sentido, cuestionó el que diputados del Congreso de la Unión se organizaran para ocultar a un prófugo de la justicia acusado de tener vínculos con el crimen organizado, lo introdujeron al recinto que debería ser el más honorable de la Patria porque en él reside la representación plural del pueblo y terminaron dándole fuero y después aceptando su realidad criminal en dos vergonzosos sainetes, dijo.

Sobre el presidente Felipe Calderón, el poeta expuso: "por qué se permitió el Presidente de la República y por qué decidió éste lanzar al Ejército a las calles en una guerra absurda que nos ha costado 40,000 víctimas y millones de mexicanos abandonados al miedo y la incertidumbre.

Por qué se trató de pasar a espaldas de la ciudadanía una Ley de Seguridad, que exige hoy más que nunca una amplia reflexión, discusión y consenso ciudadano, la Ley de Seguridad Nacional no puede reducirse a un asunto militar, asumida así, es y será siempre un absurdo, la ciudadanía no tiene por qué seguir pagando el costo de la inercia e inoperancia del congreso y sus tiempos convertidos en chantajes administrativos y banal cálculo político".

Tras una serie de reflexiones, Sicilia finalmente pidió a los asistentes en el Zócalo cinco minutos de silencio por la paz.

ARRIBO AL ZÓCALO

La Marcha por la Paz y la Justicia, encabezada por el escritor y poeta Javier Sicilia y compuesta según autoridades por más de 70,000 personas, llegó finalmente al Zócalo capitalino alrededor de las 16:30 horas, luego de cuatro días de haber iniciado.

De acuerdo con Milenio TV, miles de personas, que esperaban en la plancha capitalino a los manifestantes, recibieron con aplausos al poeta Javier Sicilia,

El contingentes, compuesto inicialmente por 500 personas y que se fue engrosando conforme pasaron los días llegó al Palacio de Bellas Artes, donde ya lo esperaban más de 500 personas y dónde hizo una pausa en su camino.

OPERATIVO DE SEGURIDAD

El jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, informó que 9,000 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) están distribuidos en la ciudad para vigilar las diversas actividades que se llevan a cabo en la capital.

Durante un anuncio en las instalaciones de la SSPDF, detalló que el principal evento que se coordina en este momento es la Marcha por la Paz, que transcurrió de manera pacífica, y "nuestra responsabilidad es garantizar que así sea y que tengan toda la libertad quienes se congregan en ella para expresarse libremente".

MARCHA SUMA HISTORIAS DE DESESPERACIÓN

Vestidos en su mayoría de blanco y en silencio, los manifestantes sostenían pancartas con leyendas como "Ni un muerto más", "Basta ya" y "No más sangre".

"Venimos de San Juan Copala, (en el estado de Oaxaca), buscando paz, porque nosotros también sufrimos de violencia e injusticia", dijo Mariana de 21 años, indígena triqui, vestida con un traje tradicional de su etnia.

Con ayuda de un par de amigos, Carlos Castro de 49 años, sostenía una enorme manta con las fotos de su esposa y sus dos hijas. Ellas desaparecieron una madrugada de enero en Xalapa, en el este del país y desde entonces no sabe su paradero.

"No he encontrado otra manera de manifestarme, nadie me ha hablado y la autoridad tampoco sabe de ellas, la idea de venir con esta manta, es enviar un mensaje a las personas que las tienen. Que me las regresen", dijo.

Otras movilizaciones más pequeñas estaban planeadas para el domingo por diferentes ciudades del país, mientras que simpatizantes del guerrillero Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se sumaron al clamor en la víspera con una caminata en el poblado de San Cristóbal de las Casas, en el sureste del país.

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