A pesar de que gran parte de estudiantes (de 15 y 16 años de edad, es decir, en etapa de nivel secundaria) aseguran que leen, por entretenimiento, al menos 30 minutos diarios y se ubican en los estándares promedio de países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la calidad de esta lectura no tiene el impacto positivo esperado en el desempeño de los alumnos.

Lo anterior se desprende del estudio del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) denominado ¿Impacta en los resultados de los estudiantes el tiempo que dedican a la lectura por placer? –exhibido en días pasados-, en donde se advierte que para alcanzar una calidad lectora, no basta que los alumnos se habitúen a esta práctica, el impacto será más evidente si la lectura por placer se realiza diariamente y abarca más de media hora.

De acuerdo con las estadísticas del INEE, el promedio internacional (en países integrados en la OCDE) es que 3 de cada 10 estudiantes (de 15 y 16 años de edad) leen al menos 30 minutos diarios, por entretenimiento; en el caso de México es de 4 de cada 10.

Sólo una cuarta parte (24%) de los estudiantes mexicanos contestó que no dedican tiempo a esta actividad, en contraste con el casi 40 % de los estudiantes de los otros países y de la OCDE en su conjunto.

Según el documento del INEE se puede apreciar que el tiempo que los estudiantes mexicanos emplean en la lectura por placer tiene un comportamiento positivo, pero no presenta un crecimiento sostenido.

Y es que en España y Chile, pero sobre todo en la OCDE en su conjunto, se da una tendencia uniforme de crecimiento en los puntajes de la evaluación de la competencia lectora, vinculada de manera directa con el tiempo que dedican los estudiantes a este tipo de lectura, es decir, menos tiempo dedicado a la lectura por placer se traduce en un desempeño menor y a mayor tiempo de lectura, mejor desempeño.

En el caso de Chile, España y la OCDE, no leer por entretenimiento sí se traduce en un menor desempeño de sus estudiantes. Los estudiantes mexicanos, chilenos, españoles y de la OCDE, en términos generales, representan la confirmación de que no dedicar tiempo a la lectura por placer repercute en bajos niveles de desempeño en la prueba PISA.